domingo, 20 de septiembre de 2009

De María nunquam satis

De María nunquam satis.

El corazón del hijo nunca se cansa de hablar de LA MADRE.

Por eso hoy vamos de nuevo a proponer a María como modelo de la vida consagrada con este texto:

"María consagrada a Dios voluntariamente en virginidad de cuerpo y alma, obediente en un SI total a Dios de todos los instantes de su vida, pobre, encarnada su pobreza en la de los pobres de Nazareth y agradable a Dios en la humildad de su esclava, es el modelo perfecto de toda vida consagrada.

Confíen sus carismas proféticos y del Reino todos los consagrados a la Virgen FIEL y pongan bajo su protección su perseverancia en los consejos evangélicos."

Y en la repesca, cuando la haya, este otro texto para los presbíteros:

"María es Madre de Jesucristo, Sacerdote eterno y Cabeza de la Iglesia, y por tanto es Madre del Colegio Apostólico, con quienes recibió el Espíritu Santo, y Madre de los sucesores de los Apóstoles y de los Presbíteros de todos los tiempos.

Ámenla todos los ordenados con el mismo amor filial de Cristo Sacerdote y encomienden todos sus ministerios a quien es Madre de Dios y Madre de la Iglesia".

Quedan así, con los seglares, que defendemos hoy, los tres grandes estamentos de su Iglesia, ordenados, consagrados y laicos, con el recordatorio de este Sínodo de la obligación que tenemos de amar filialmente, imitar y encomendar nuestras obras carismáticas y apostólicas a la Madre Común, pero cada uno según sus dones propios. Por eso no hemos hecho una sola sino tres proposiciones.

por ello

lo que aquí se destaca en esta proposición que defiendo hoy es que MARIA, no era, ES esposa y madre y que viviendo a los ojos del mundo como seglar y madre de familia, vive la más alta santidad y el más alto apostolado.

Una madre de familia es Madre de Dios y Madre de su Pueblo. Ocupa un PUESTO ECLESIASTICO singularísimo en la Iglesia.

Y en ELLA reivindicamos los seglares "DESCLERICALIZAR" sin miedos nuestra Iglesia, en la que siempre, monjitas y laicos, hemos sido "soldaditos de a pie"; (nuestros Obispos deben haberse sentido generales, y nuestro clero oficiales de a caballo).

En Ella, no ordenada sacerdotalmente, REINVINDICAMOS que lo esencial para ser Iglesia es ser bautizado. Aunque admitimos sin dificultad lo sustancial en nuestra Iglesia del Sacerdocio ordenado y sus ministerios de enseñar, santificar y regir.

Por eso creo que la Mesa no acierta cuando dice que esto está ya dicho, y pienso que éste es el lugar para decirlo: María modelo perfecto de los que debemos ordenar según Dios las estructuras sociales, civiles y políticas, y santificarnos en el bien hacer de nuestra profesión, vida personal, familiar y de relaciones sociales, de ocio o de amistad, así como de incorporación activa al apostolado de nuestra Iglesia, con nuestros carismas propios y en comunión con nuestro Obispo, párrocos y presbíteros.

No reivindico, sino suplico humildemente a mis hermanos sinodales refrenden éste o parecido texto, en este lugar hoy para los seglares y en los otros dos lugares cuando proceda de las proposiciones del Sínodo.

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