TODO VALE, ¿PORQUÈ NO?
Si la libertad no tiene límites, la moral y la ética no tienen fundamento. Y sin fundamento ético no hay hueco en la responsabilidad humana para le ley natural. Mejor dicho, para ninguna ley.
Los límites de la libertad quedan erigidos en la conveniencia personal y subjetiva o en la imposición de los más fuertes. Queda relegado todo contexto objetivo y por consenso impositivo o conveniente la verdad queda sin referencia alguna y sometida a la ley de la mayoría. Ley que puedo saltarme subjetivamente siempre que sea de mi conveniencia y no me acarree males mayores que los posibles bienes de la trasgresión.
Y así al analizar el ser humano puedo llegar a la conclusión de que hay dos, tres, o más sexos porque no tiene referencia moral alguna ni ética a la ley natural y sólo referencia a la diversidad tangible biológica, diferenciación de hormonas.
El matrimonio o unión de dos, macho y hembra, puede abrirse a una, dos tres o más personas, de diferentes o mismo sexo y no habrá incluso para el incesto, padres con hijos, o hermanos entre sí, incluso del mismo sexo, más rechazo que los riesgos de la procreación. Evitados estos por temor, que no por respeto ni amor, no hay razón alguna para que dos hermanos, macho y hembra, o dos varones, o dos mujeres, o tres, o más formen pareja y matrimonio legal. ¿Qué principio o motivo puede impedirlo?
Es tal la aberración moral de este planteamiento que destruye sistemáticamente el avance cultural y el esfuerzo intelectual de definir la verdad y concatenar las verdades de toda la historia de la humanidad y al que esa caterva de falsos intelectuales auto engreídos o vendidos al poder por estómagos agradecidos le llaman progresismo, libertad o igualdad tachando vociferantemente, chilla e insulta el que no tiene razones válidas, llaman retrógrados, fachas o antidemócratas.
El socialismo no, los falsos socialistas, que ansían el poder para maquiavélicamente manipular nauseabundamente al pueblo que dicen defender y liberar y se instalan en el relativismo interesado y farisaico, auto favorecedor y aprovechado, y lo que hoy es verdad, mañana es o puede ser mentira, afirman sin sonrojo alguno. Llegamos al maquiavelismo puro de que el fin justifica los medios, o que todo vale con tal de llegar o permanecer en el poder, principio básico de la metodología comunista. Gatos blanco, gato negro, todo vale con tal que cacen ratones, las promesas electorales está para no cumplirlas, tierno profesor, o cumplirla si aumentan el caudal de mis votos.
¿Puede haber mayor indignidad humana, mayor bajeza que la del Sr. Ruvalcaba, -¿es el verdadero mandamás del PSOE?, el once de marzo ante la televisión?
Sin trascendencia no hay moral estable y firme, el mundo se convierte en un inmenso caos, la ley en un relativismo impuesto, la verdad en conveniencia, la política en farsa, el hombre en lobo para el hombre, y la propia existencia en la mayor de la sinrazón, suicidio y eutanasia en salidas respetable o al menos libres y convenientes, y ni venimos ni vamos a ninguna parte y el dolor, la opresión y la misma vida se convierten en el mayor sarcasmo intelectual y existencial que pueda darse. Todo vale, ¿porqué no?
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