domingo, 20 de septiembre de 2009

III Creced, Multiplicas y Dominad la Tierra

TERCERA TESIS:

TERCERA TESIS:

III.- TESIS: el acto de la cópula carnal en la pareja humana tiene un FIN (más que sentido o significado) UNITIVO - amor mutuo, unidad (de dos) y estabilidad (para siempre) - que necesariamente ha de estar presente siempre para que el acto sea plenamente humano.

El Fin procreador sería primario para la especie, pero o siempre.

TERCERA TESIS:

3.- UNITIVO SOLO en los periodos infecundos por voluntad de Dios creador

2.- El acto conyugal: siempre fin UNITIVO.

tanto en días fecundos como infecundos.(en estos no hay significado procreador)

2.1. argumento antropológico.

2.2. argumento biológico.

véase todo el artículo "Estudio desapasionado del acto genital".

2.3. argumento del Génesis.

2.4. argumento de la paternidad responsable.

2.5. argumento de San Pablo y el Matrimonio.

2.6. argumento de la "moral o teología del AMOR"

2.6.1. argumentos positivos

2.6.2. revisión del débito.

revisar el débito: rem

edio de la concupiscencia:

consecuencia del pecado.

"antes casarse que abrasarse" (S.Pablo)

2.7. argumento "derecho de los hijos"

2.8. argumento sicológico.

TESIS: el acto de la cópula carnal en la pareja humana tiene un FIN (más que sentido o significado) UNITIVO - amor mutuo, unidad (de dos) y estabilidad (para siempre) - que necesariamente ha de estar presente siempre para que el acto sea plenamente humano.

2.- El acto conyugal: siempre fin UNITIVO.

tanto en días fecundos como infecundos.(en estos no hay significado procreador)

2.1. argumento antropológico.

el hombre único animal que copula en los días no fecundo.¿tiene este acto creado por Dios un "fin unitivo" querido por Dios? SI.

es un acto conyugal, de pareja estable. unida pues por lo que podríamos llamar "matrimonio natural". No tiene sentido fuera de esa estabilidad, como copula carnal cuyo fin SOLO fuera el placer, la relación, el deseo de probarlo para saber qué es, etc.

las especies que copulan por delante tienen crías más débiles que las que copulan por detrás, que nacen y se ponen de pie, y necesitan más estabilidad en la pareja,

en los animales copular solo en celos.

en los animales ESTABILIDAD POR LO MENOS HASTA QUE LA CRIA SE DEFIENDE SOLA. AL MENOS UNA TEMPORADA O CICLO DE CELO.

biológicamente el copular de frente cara a cara, en vez de por detrás como casi todos los mamíferos, el sentido erótico de los pechos o mamas, (no en los animales) es para crear una pareja más estable que se necesita para la cría más débil.

en el hombre que copula fuera del celo pareja estable. cría la más indefensa más tiempo.¿fue este fin la estabilidad de la pareja, por sí, y por los hijos ya nacidos o por nacer, un fin querido por Dios al crear el acto sexual del hombre (humano?

¿pudo quererlo incluso independientemente a veces del fin procreador en algunos casos?

2.2. argumento biológico.

2.2. argumento biológico.

véase todo el artículo "Estudio desapasionado del acto genital".

(METODOS3.EST)

I PRIMER ESTUDIO:

1.1.1. descripción del acto físico:

1.1.1.1. ‑ penetración del pene varonil en la vagina femenina.

1.1.1.2. ‑ eyaculación del semen.

1.1.1.3.‑ fecundación (posible) de óvulo femenino por algún/nos espermatozoides masculinos.

1.2.‑ Consecuencias:

1.2.1. ‑ "Creced y multiplicaos"

1.2.2. ‑ el acto está creado para la procreación: es su fin natural. NO tiene otros, sino subordinados a él. (secundarios)

1.2.3. ‑ El acto es único con unidad y unicidad plena.

1.3.‑ Consecuencia ética:

1.3.1. ‑ todo acto que no tenga como FIN del actor la procreación es éticamente rechazable:

1.3.2. ‑ no cumple el FIN NATURAL del acto.

1.3.3. ‑ ni cumple el mandato divino: Creced.

1.4.‑ Consecuencias históricas:

1.4.1. ‑ mientras no se conocían las leyes genéticas de la fecundación, no existieron problemas éticos.

1.4.2. ‑ Conocidas estas, hay que "justificar" el uso del acto genital los días agenésicos, sin romper su sentido procreador.

2. ‑ primer supuesto: acto genital en los días fecundos de la mujer.

2.1. ‑ descripción natural del acto:

2.1.1. ‑ penetración del pene viril en la vagina femenina.

2.1.2. ‑ eyaculación del semen.

2.1.3. ‑ en la normalidad, fecundación siempre de óvulo femenino por algún/nos espermatozoides masculinos, a no ser por causas naturales.(1)

(1) médicas, infertilidad masculina, etc.

2.2. ‑ resultados o efectos:

(independiente de la intencionalidad y voluntad de los actores)

2.2.1. ‑ procreación de un nuevo ser humano.

2.2.2. ‑ normalmente placer en los agentes. (no siempre en ambos)

2.3. - intencionalidades posibles de los ejecutores:

(en ambos o en uno u otro)

2.3.1. ‑ la procreación.

2.3.2. ‑ la no procreación.

2.3.3. ‑ el remedio de la concupiscencia: descarga psicológica y física sexual.

2.3.4. ‑ el placer físico.

2.3.5. ‑ la expresión de su amor (como comunicación y donación: diálogo y unión)

2.3.6. ‑ alguna/as de estas intenciones mezcladas.

3.- segundo supuesto: acto genital en los días infecundos de la mujer.

3.1. ‑ descripción del acto natural:

3.1.1. ‑ penetración del pene masculino en la vagina femenina.

3.1.2. ‑ eyaculación viril del semen.

3.1.3. ‑ infecundación natural de la mujer por falta de óvulo fecundable.

3.2. ‑ resultados o efectos: (físicos)

(INDEPENDIENTEMENTE de la voluntad o intencionalidad de los actores)

3.2.1. ‑ la NO procreación.

3.2.2. ‑ normalmente placer en ambos o uno u otro de los actores.

3.2.3. ‑ Intencionalidad posible de los ejecutores:

3.2.3.1. ‑ la procreación (por ignorancia: de las leyes de la reproducción,

de estar en días agenésicos)

3.2.3.2. ‑ la no procreación.

3.2.3.3. ‑ el remedio de la concupiscencia o del deseo carnal.

3.2.3.4. ‑ el placer físico. (algo distinto al anterior)

3.2.3.5. ‑ el diálogo amoroso y la expresión de la unidad en la pareja.

3.2.3.6. ‑ alguna/as de estas intenciones mezcladas.

3.3. ‑ Consecuencias:

3.3.1. ‑ el acto está creado siempre para la unión y el amor: es su fin natural.

los demás son consecuencias de éste:

3.3.2. ‑ la procreación es su gloria y su corona, su consecuencia y su efecto más hermoso y ASI se cumple el designio y mandato de Dios: Creced y multiplicaos.

3.3. ‑ el acto no es uno, sino dos distintos "naturalmente",”físicamente", "mecánicamente", "biológicamente" uno procreador y otro no, que se hacen UNO, a veces y a veces no. No hay unicidad, (único) sino unidad (uno) cuando es fecundo.

4. ‑. Consecuencias éticas:

4.1. ‑ todo acto que no tenga como fin la expresión de la unión y del amor de la pareja es éticamente ilícito.

4.2. ‑ todo acto genital, aunque no sea procreador, ni naturalmente, ni intencionalmente, es lícito si es expresión de amor, única razón que lo hace naturalmente humano y conforme a la voluntad divina.

4.3. ‑ el hombre cumple el mandato del Dios, expresado en el Génesis de crecer y multiplicarse mediante una paternidad abierta responsablemente: toda otra opción es ilícita.

5. ‑ Consecuencias históricas:

5.1. ‑ al conocerse las leyes genéticas de la evolución y sus períodos fecundos la ética del acto carnal no cambia de como la sintió la humanidad y la cristiandad siempre: su licitud es igual en todos los días, genésicos o agenésicos, y no depende del efecto procreador: pues cuando no hay procreación puede ser igualmente lícito.

SEGUNDA VISION DE LAS CONSECUENCIAS:

2.3. consecuencias:

2.3.1. - el acto como fin último está creado por Dios para la procreación,

2.3.2. - pero no SOLO con ese y exclusivo fin. También y SIEMPRE está creado para la unión y el amor de los esposos,

2.3.3. - hasta el punto que no es lícito, ni siquiera como acto procreador, sino es dentro del contexto del amor y la unión.

2.3.4. - los "antiguos", no habiendo descubierto plenamente su sentido de unión y amor, pusieron como fin secundario o subordinado "para remedio de la concupiscencia" remendando a San Pablo.

2.3.5. - la procreación, aún siendo el último fin del acto, es, en el contexto de la unión y el amor, también su gloria y su corona, y en los días fecundos, cumple el mandato de Dios de "creced y multiplicaos".

2.3.6. - en los días infecundos, el acto es "naturalmente", "físicamente", y "mecánicamente","biológicamente," "NO PROCREADOR, sino sólo un acto UNITIVO. (que puede ser usado sin ese fin)

2.3.7. - en los días fecundos es un acto procreador y unitivo, inseparablemente, "natural", "física", y "mecánicamente".

2.3.8. - hay, por tanto, dos clases de acto, uno sólo unitivo, y otro unitivo-procreativo. No hay pues, unicidad, (único), sino UNIDAD, (uno) en los días fecundos.

2.3.9. - en los días infecundos su unidad no incluye el fin procreador: es uno pero no es único.

4. ‑. Consecuencias éticas:

4.1. ‑ todo acto que no tenga como fin la expresión de la unión y del amor de la pareja es éticamente ilícito.

4.2. ‑ todo acto genital, ya procreador, ya no procreador, ni naturalmente, ni intencionalmente, y en los días infecundos, es lícito, si es expresión de amor, única razón que lo hace naturalmente humano y conforme a la voluntad divina.

4.3. ‑ el hombre cumple el mandato del Dios, expresado en el Génesis de crecer y multiplicarse mediante una paternidad abierta responsablemente: toda otra opción es ilícita. (fin:MÉTODOS3.EST)

SEGUNDO ESTUDIO

El acto no siempre es igual físicamente (naturalmente, ni siquiera mecánicamente o biológicamente.)

2.1. ‑ primer supuesto: acto genital en los días fecundos de la mujer.

2.1.1. ‑ descripción natural del acto:

2.1.1.1. ‑ penetración del pene viril en la vagina femenina.

2.1.1.2. ‑ eyaculación del semen.

2.1.1.3. ‑ en la normalidad, fecundación siempre de óvulo femenino por algún/nos espermatozoides masculinos, a no ser por causas naturales.(1)

(1) médicas, infertilidad masculina, etc.

PRIMACIA DEL SENTIDO UNITIVO EN EL ACTO conyugal=MATRIMONIAL

Mandato del Génesis e interpretación de Cristo

Y esta primacía además de venir avalada por la naturaleza misma de las cosas, ‑ el hombre esta hecho para amar, pues es "semejante a Dios",‑ viene amparada por el relato bíblico:

"Y vio Dios que el hombre estaba SOLO. Hagámosle una AYUDA ADECUADA". Y creo la mujer. "Varón y hembra los creo".

El motivo de la creación de la mujer es darle, crearle,"una ayuda adecuada", una compañía, que se convierte socialmente en una "ayuda mutua", que cubre al hombre entero, como género humano, hombre y mujer, recíprocamente, psicológicamente, sociológicamente, relacionalmente, socialmente, carnalmente,....

Vuelvo a repetir que la creación del hombre es primera en el tiempo, no en el amor. Por tanto todo es recíproco y mutuo, del hombre a la mujer, de la mujer al hombre.

No dice Dios, "el hombre no puede procrear solo, hagámosle una mujer, como los demás seres de la creación", no.

Dice: está solo. No tiene objeto relacional de amor. No tiene a quien amar, que es la mayor soledad posible, puesto que hecho a semejanza de Dios, (amor personal y trinitario) carecía de "amor semejante", de un amor a su medida, de "ayuda adecuada".

"Y Dios creo al hombre a imagen suya: a imagen de Dios le creó. macho y hembra los creó."

En Dios no hay macho y hembra; la semejanza está en tener objeto "semejante en el ser" para amar: Dios ama a Dios; el hombre ama a la mujer, semejante a él, la ayuda, pues, adecuada que no le había podido encontrar en el resto de las criaturas. (Gen 2,20), desemejantes con el hombre.

Y añade el Señor, refrendando el Génesis: "Por eso, ‑porque los creo macho y hembra para el amor, ‑ dejara el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, ‑Y POR AMOR,‑ serán los dos,( en semejanza a Dios, que es un solo Dios, uno en el amor,) una misma carne, una misma carne en el amor.

Y esta misma carne tiene su expresión física plena en la unión carnal genital, cuando es expresión plena del amor de la pareja, y por tanto al serlo de la semejanza a Dios, del amor mismo de Dios.

No dice que dejara a su padre y a su madre y se unirá a su mujer "para fundar una familia o para tener hijos y procrear", no. El mandato procreador, de mantener el amor creativo de la pareja a través de los tiempos en las generaciones futuras, viene después, como nuevo mandato de amor, pero no en el mismo mandato de la unión y el amor.

Lo que Dios ha unido, incluso físicamente, no lo separe el hombre. Y Dios ha unido la carne con la carne en una sola carne, para que sea sacramento de su amor a los hombres, de Cristo a su Iglesia: signo sagrado por tanto de amor, entrega y unidad. Dios se hace uno con nosotros, en Cristo Jesús. El hombre se hace uno con Dios, como signo sagrado de su amor, en la unión carnal, una ola carne, hecha en el amor.

No separe pues el hombre, ni el teólogo, ni el moralista, ni el Papa, ni nadie, esta unión de la carne en el amor, como signo del amor de Dios, signo unitivo, significado unitivo, acto unitivo, con sentido propio y primero de amor, y solo de amor.

Y así como el amor de Dios es difusivo "per se" , y se hace creador, así de las entrañas misma de la unión nace la procreación humana, como fruto y corona, como efecto natural y lógico.

Pero este mandato de la procreación viene después en el tiempo, como después en el tiempo viene en el Génesis.

Después de crearlos "macho y hembra" para el amor, ‑a su semejanza, (Gen 1,28) "los bendijo Dios diciéndoles: Creced y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla" "Y vio Dios todo cuanto había hecho, y lo encontró muy bien".

Y así el "creced y multiplicaos" para henchir la tierra y dominarla, es mandato a Adán y Eva, como padres del género humano, y no como individuos particulares, aunque en ellos por ser únicos posibles engendradores de la especie, ambas obligaciones se unen y superponen, como dos que se hacen una, pues si no procreaban la humanidad hubiera desaparecido.

Pero esta procreación es como una nueva consecuencia de esa

"ayuda mutua", que los creo hembra y varón.

Este relato justifica plenamente el casamiento de los estériles y su unión carnal como "ayuda mutua" para ser unas solo carne, igualmente signo del amor de Dios, que si fueran fecundos.

Incluso la impotencia, pues se pudría hablar de "la ayuda mutua" en que la unión en la carne, "se hace en el espíritu y el deseo" de la entrega, mutilada en el dolor de la impotencia, siempre que sea conocida y aceptada por justicia por ambas partes.

Y si no, como podríamos justificar las dispensas de casamientos e hombres o mujeres impotentes o mutilados, en que la comunidad de vida y amor, suple y llena la unión física de la carne.

No separe pues el hombre el sentido del acto unitivo del amor en la pareja, porque es el amor de Dios el que lo ha unido, y carente de este sentido, queda vacío y huero, deshumanizado y antinatural, porque se enmarca en el egoísmo y el solo placer personal, que es egoísmo también, y va contra el fin primario del ser humano, que es el amor.

La moral del amor no es la moral "sobre el amor" que tiene por objeto el amor. Es la moral que tiene como fundamento el amor, como medida el amor, como justificación la "cantidad" o "intensidad" de amor que "contiene en si" cada acto humano.

Un acto será bueno si nace del amor, si se hace con amor, si produce amor. Un acto será malo, pecaminoso, si nace del egoísmo (en su mas amplio sentido),si se hace con egoísmo, si produce egoísmo, en mi o en los demás.

Y la objetividad del acto en si en cuanto a su fin propio: un acto no puede ser hecho con amor ni nacer del amor si "conscientemente" se hace contra la propia naturaleza de él, a no ser como mal menor, por un bien mayor. Es la conciencia, en moral tradicional, como normal última de la moralidad del acto, que si es errónea, e invencible, es obligatoria, porque es "sentida como bien o amor".

Igual razonamiento podríamos hacer con la voluntad de Dios: todo lo "sentido" como voluntad de Dios, con conciencia cierta y errónea invencibles es voluntad de Dios.

No de otra manera se puede entender el mandato de Dios a

Abrahán de sacrificar a su hijo, que evidentemente como prueba podría ser entendido por Abrahán, como voluntad de Dios, pero no como recto, "porque Dios no puede querer jamás la muerte violenta del hombre ni mandarla, aunque sea dueño supremo de la vida, porque es algo que no puede nacer del amor, y Dios es amor.

El sentido UNVITO ESTA EN LA BIBLIA:

"Y vio Dios que el hombre estaba (o se sentía) solo, y que NO ERA BUENA ESTA SOLEDAD. Voy a hacerle UNA AYUDA ADECUADA...""Y formó la mujer".

"Esta vez si que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre... y se harán una sola carne" GEN.2, 18-25.

Nota: sentido profundamente UNITIVO de “serán una solo carne” sin sentido POCREADOR que solo se puede sobreentender a la luz de “Todos los contextos” del Génesis. Crea a la mujer “carne de su carne, una sola CARNE” para hacerle una ayuda adecuada. Necesidad de su propia naturaleza, amar y ser amado. Fruto de ese amor será los hijos, pero no están en estos versículos.

Nota bene: Dios los crea hombre y mujer para mantener la especie. Pero este “una solo carne” expresa solo la UNIDAD de la pareja humana. Así se desprende la apostilla también bíblica de Cristo.

(01:20-21-22)

LA MORAL DEL AMOR. LA TEOLOGIA DEL AMOR.

Pero apliquémosle al acto conyugal la teología del amor, la moral del amor, la medida del amor.

Sólo el amor es benéfico, produce amor, produce unión, produce bien. Ningún acto que vaya dirigido, impulsado o planeado siquiera por el egoísmo, puede producir amor y bien.

Es más, el sentido profundo y humano del acto conyugal se lo da precisamente su sentido unitivo, en cuanto que es acto unitivo, pues es en él, el amor, la comunicación de amor, la expresión de amor y de donación de los esposos, en donde y por donde participa en el amor de Dios, en la paternidad de Dios, y se hace uno con El. Todo acto genital, aunque fuera procreador, no sería participativo de la paternidad de Dios si no fuera comenzado por el amor, continuado por el amor y terminado en el amor.

Cualquier acto genital, aún sin sentido o efecto procreador, dentro del orden de Dios, en los días infecundos, y con sentido unitivo en el amor, participa no sólo del amor sino también de la paternidad de Dios, pues aumenta el sentido de paternidad universal de los esposos, ya a los hijos ya nacidos, ya a los por venir, aunque no sea en ese acto concreto, ya a los hijos de las demás parejas, en cuanto que todo matrimonio tiene una paternidad social dentro de la comunidad humana y cristiana.

La procreación, desde este punto de vista, es pues la corona y la gloria mas hermosa del amor humano, como fruto del amor de los esposos, que siempre es fecundo, o debe serlo en el amor, y que algunas veces por voluntad divina y responsabilidad humana a esa misma voluntad " se hace carne y habita entre nosotros".

Es decir que el fin procreador del acto genital está dirigido siempre a la especie, como mandato obligatorio, pero no en todos y cada unos de los actos de todos y cada uno de los individuos, sino como fruto del amor producido por su fin o acto unitivo, como coronación del amor, amor siempre fecundo en ese acto, pues produce y crea amor en el otro y entre los dos, pero sólo a veces fecundo en el mantenimiento de la especie, cuando viene unido a la voluntad divina en una paternidad responsable.

En otras palabras, Dios como autor del amor conyugal y de su expresión genital, manda que ese acto sea siempre fecundo en el amor, pues es sin sentido si no va movido por un acto unitivo y amoroso de los esposos. Siempre tiene que ser unitivo para que sea humano y cristiano, siempre tiene que ser fecundo en el amor. A veces por voluntad divina y responsabilidad paternal humana, se hace fecundo en la carne y procreador en un nuevo ser.

2.6.3. el remedio de la concupiscencia en la teología del amor carnal. (amor carnal: persona)

(acto genital, puede ser persona (amor) o prostituyente (egoísmo))

El sentido de remedio de la concupiscencia o del deseo, sólo tiene sentido en un contexto profundamente humano del amor interpersonal de la pareja, y es la concupiscencia la que debe teñirse y hacerse amor, o el amor el que se llega a hacer concupiscencia y deseo, para que el acto sea totalmente humano. En otro contexto la concupiscencia se hace egoísmo y el amor se degrada hasta la prostitución de la otra persona que es usada para el provecho propio sin ser tenida en cuenta, y se la rebaja a cosa que me sirve para mi placer, para mi gozo, para mi necesidad de descarga genital.

Es el amor el que eleva el deseo, el placer, la concupiscencia, hasta hacerla humana, comunicativa, y el que hace al erotísmo parte integrante del acto conyugal como manifestación del amor pasional por el otro, en un deseo casi incontrolable de darse y recibirle.

De hecho en miles y miles de parejas humanas, cristianas o no, que sabiendo que su acto no iba a tener ningún efecto procreador, sino sólo unitivo, su acto unitivo genital ha producido el bien de la unión, se han sabido más amado el uno por el otro al terminar su unión y durante su misma unión, ha aumentado su cariño, su afecto, su entrega, y su donación. En fin ha sido un acto plenamente humano, inspirado por el amor, mantenido por el amor, bueno, porque con la medida del amor, ha producido amor.

Por tanto, la moral cristiana lo que se debe preguntar no es si se puede o no romper los sentidos procreador y unitivo en los días infecundos, pues YA ESTAN SEPARADOS COMO DOS ACTOS DISTINTOS, ya que se produce uno sin existir el otro, sino si es lícito separar estos dos actos o "sentidos" o "significados" (como le llama el Papa) en los días fecundos.

Es claro que los esposos "mediante el recurso a los períodos de infecundidad, respetan la conexión inseparable de los significados unitivos y procreador de la sexualidad humana" porque en estos períodos ambos sentidos no se dan juntos, pues naturalmente no existe más que uno: el unitivo.

Y tener la paternidad abierta en este momento no puede significar más humanamente hablando que si se produjera la procreación por circunstancias "no controladas," la generación sería recibida con el amor propio de padres responsables, pero no que se busque ni se desee, precisamente porque las circunstancias en que Dios ha permitido que se encuentre la pareja desaconsejan ese embarazo, y así parece ser el deseo de Dios, interpretado bajo la responsabilidad y ver de los esposos.

Tener la paternidad abierta puede ser desear al hijo si pudiera responsablemente venir, y dolerse de que no sea así, a veces, y a veces, quizás, no dolerse.

Pero obligar a la pareja a desear el hijo, como paternidad abierta, y desear que este acto fuera generativo, cuando positivamente se han puesto los medios para que no lo sea para adecuarse a la voluntad divina, es rizar el rizo, y desde luego no es ni mandato de la naturaleza humana ni del amor divino a los hombres.

LA MORAL DEL AMOR. LA TEOLOGIA DEL AMOR.

(METODOS1.EST)

Es el amor y no el deber el que da sentido humano y por tanto moralidad plena a todo acto humano. Hemos construido una moral de "deberes" y no una moral de amor (no la moral del amor que es otra cosa), aunque el único deber o mandato evangélico es el del amor.

Es pues, con la perspectiva del amor, con la medida del amor, ‑ mejor, con el amor como medida, ‑ con el prisma del amor, con la balanza del amor, con el que debemos construir la moral cristiana, en una nueva visión, más realista, más evangélica.

(aunque algunos dicen que más difícil de interpretar y medir)

¡cuántos legalismos no desaparecerían, y cuántas conciencias no quedarían tan atenazadas, sin pudieran ver toda su vida medida y juzgada, ante si y ante los demás, ante Dios ya lo es así, por la sola medida del amor, con el solo criterio moral del amor.

La MORAL del amor que veinte siglos después de Cristo aún esta por escribir.

Apliquémosle pues, al acto conyugal la teología del amor, la moral del amor, el amor como medida, la medida del amor.

Sólo el amor es benéfico, produce amor, produce unión, produce bien. Ningún acto que vaya dirigido, impulsado o planeado siquiera por el egoísmo, puede producir amor y bien.

Es más, el sentido profundo y humano del acto conyugal se lo da precisamente su sentido unitivo, en cuanto que es acto unitivo, pues es en él, el amor, la comunicación de amor, la expresión de amor y de donación de los esposos, en donde y por donde participa en el amor de Dios, en la paternidad de Dios, y se hace uno con El.

Todo acto genital, aunque fuera generativo, no sería participativo de la paternidad de Dios si no fuera comenzado por el amor, continuado por el amor y terminado en el amor.

Cualquier acto genital, aun sin sentido o efecto procreador, dentro del orden de Dios, en los días infecundos, y con sentido unitivo en el amor, participa no sólo del amor sino también de la paternidad de Dios, pues aumenta el sentido de paternidad

universal de los esposos, ora a los hijos ya nacidos, ora a los por venir, aunque no sea en ese acto concreto, ora a los hijos de las demás parejas, en cuanto que todo matrimonio tiene una paternidad social dentro de la comunidad humana y cristiana.

La procreación es pues la corona y la gloria mas hermosa del amor humano, como fruto del amor de los esposos, que siempre es fecundo, o debe serlo en el amor, y que algunas veces por voluntad divina y responsabilidad humana a esa misma voluntad "se se hace carne y habita entre nosotros".

Es decir que el fin procreador del acto genital está dirigido siempre a la especie, como mandato obligatorio, pero no en todos y cada unos de los actos de todos y cada uno de los individuos, sino como fruto del amor producido por su fin o acto unitivo, como coronación del amor, amor siempre fecundo en ese acto, pues produce y crea amor en el otro y entre los dos, pero solo a veces fecundo en el mantenimiento de la especie, cuando viene unido a la voluntad divina en una paternidad responsable.

En otras palabras, Dios como autor del amor conyugal y de su expresión genital, manda que ese acto sea siempre fecundo en el amor, pues es sin sentido sino va movido por un acto unitivo y amoroso de los esposos. Siempre tiene que ser unitivo para que sea humano y cristiano, siempre tiene que ser fecundo en el amor.

A veces por voluntad divina y responsabilidad paternal humana, se hace fecundo en la carne y procreador en un nuevo ser.

El sentido de remedio de la concupiscencia o del deseo, sólo tiene sentido en un contexto profundamente humano del amor interpersonal de la pareja, y es la concupiscencia la que debe teñirse y hacerse amor, o el amor el que se llega a hacer concupiscencia y deseo, para que el acto sea totalmente humano. En otro contexto la concupiscencia se hace egoísmo y el amor se degrada hasta la prostitución de la otra persona que es usada para el provecho propio sin ser tenida en cuenta, y se la rebaja a cosa que me sirve para mi placer, para mi gusto y regodeo, para mi necesidad de descarga genital.

Es el amor el que eleva el deseo, el placer, la concupiscencia, hasta hacerla humana, comunicativa y el que hace al erotismo parte integrante del acto conyugal como manifestación del amor pasional por el otro, en un deseo casi incontrolable de darse y recibirse.

De hecho en miles y miles de parejas humanas, cristianas o no, que sabiendo que su acto no iba a tener ningún efecto procreador, sino solo unitivo, su acto unitivo genital ha producido el bien de la unión, se han sabido más amado el uno por el otro al terminar su unión y durante su misma unión, ha aumentado su cariño, su afecto, su entrega, y su donación. En fin ha sido un acto plenamente humano, inspirado por el amor, mantenido por el amor, bueno, porque con la medida del amor, ha producido amor.

Por tanto la moral cristiana lo que se debe preguntar no es si se puede o debe romper los sentidos procreador y unitivo en los días infecundos, pues YA ESTAN SEPARADOS COMO DOS ACTOS DISTINTOS ya que se produce uno si existir el otro, sino si es lícito separar estos dos actos o "sentidos" o "significados" (como le llama el Papa) en los días fecundos.

Es claro que los esposos "mediante el recurso a los períodos de infecundidad respetan la conexión inseparable de los significados unitivos y procreador de la sexualidad humana" porque en estos períodos ambos sentidos no se dan juntos, pues naturalmente no existe más que uno: el unitivo.

Y tener la paternidad abierta en este momento no puede significar más humanamente hablando, que si se produjera la procreación por circunstancias "no controladas", la generación sería recibida con el amor propio de padres responsables, pero no que se busque ni se desee, precisamente porque las circunstancias en que Dios ha permitido que se encuentre la pareja desaconsejan ese embarazo, y así parece ser el deseo de Dios, interpretado bajo la responsabilidad y ver de los esposos. (aunque el embarazo en estas circunstancias en sí, es prueba del amor y la paternidad de Dios, querido por Dios, y aceptado por los esposos, aunque ellos, en su "interpretación" de la voluntad de Dios, habían llegado a la idea contraria, de no embarazo.)

Tener la paternidad abierta puede ser desear al hijo si pudiera responsablemente venir, y dolerse de que no sea así, a veces, y a veces quizás no dolerse.

Pero obligar a la pareja a desear el hijo, como paternidad abierta, y desear que este acto fuera generativo, cuando positivamente se han puesto los medios para que no lo sea para adecuarse a la voluntad divina, es rizar el rizo, y desde luego no es ni mandato de la naturaleza humana ni del amor divino a los hombres.

(fin:METODOS1.EST)

3.- UNITIVO SOLO en los periodos infecundos por voluntad de Dios, Creador.

hacer crecer amor de la pareja.(1)

¿Están los dos significados del acto unidos UNIVOCAMENTE siempre y necesariamente como afirma la HV? ¿Porqué sí? ¿Porqué no?

Dios creo el acto diferente en sus fines al de los animales.

(1) yo creo que la pareja puede darse entera aunque no procree ni tenga esa intensión y aunque lo evite.

¿le es lícito a la pareja unirse sexualmente buscando solo expresar y comunicar su amor (para aumentar su amor indisoluble y su entrega para siempre, personal y total) SIN DESEO de procrear, incluso por paternidad responsable evitando la procreación consciente y libremente? SI

si al menos en los días no fecundos.

en el acto sexual sin procreación dias infecundos, o dias fecundo al ser el acto procreador,

al menos en los días infecundos luego no hay paternidad abierta ni sentido o significado procreador

¿le es licito a la pareja copular en los días fecundo sin tener la intención de engendrar (buscando el hijo) pero aceptándolo implícitamente si viene? si.

véase todo el artículo "Estudio desapasionado del acto genital".

I.- EL ACTO GENITAL VISTO DESDE LA "MORAL DEL AMOR"[1]

1.1. Su justificación y santificación sólo se la da el amor.

En la pareja humana la comunión carnal siempre debe ser fecunda, aunque no siempre sea procreadora, pues debe SIEMPRE para que sea "humana", dar amor, recibir amor, producir amor, dar unidad, recibir unidad, producir unidad, siendo como es un íntimo diálogo del amor en la intimidad de la pareja.

Toda pareja humana, unida en el amor, debe sentirse más profundamente querida y unida, durante y después de la unión marital como consecuencia de esa misma unión.

Es precisamente esa comunicación de amor y unidad, de relación y intercomunicación personal, que considera al otro como objeto ( mejor, sujeto) de nuestra donación y amor, y como capaz de donarnos su amor que desea expresarse en la persona amada, la que le da al acto su sentido pleno, le hace humano, y por tanto, por el sacramento, santificador y cristiano.

1.2. No se justifica, ni aún siendo procreador, por otros motivos.

Si el acto procede del egoísmo, de la concupiscencia desbordada, del placer desenfrenado y egocéntrico, es siempre infecundo en el actor, porque, aunque fuese procreador, produce egoísmo, y al descubrirlo la pareja, ("me usa" para SOLO su placer, NO ME AMA, soy un "objeto" o una cosa de la que arranca placer y gozo, y me busca sólo y exclusivamente por ello, sin tenerme consideración de persona, sin relación interpersonal) se siente prostituída, rebajada de persona a cosa, se siente objeto, y el acto separa, aleja, desune, y degradando, prostituye.

1.3. Dios, amor, se hace presente en éste acto si procede del amor.

La comunión carnal, el acto genital, nacido del amor mutuo que sabe darse y recibirse del uno al otro, une, aumenta el amor, la ternura, el respeto, el cariño, la amistad de la pareja, la confianza, la compenetración, la ayuda mutua, la alegría de vivir juntos, la ilusión de futuro, la esperanza del mañana compartido, y en la pareja cristiana, santifica y hace a Dios presente en ese mismo amor conyugal, sobrenaturalizándolo, haciéndolo trascendente.

Dios es amor y donde hay amor, allí está presente Dios.

1.4. La procreación, más que fin, fruto del amor conyugal.

Desde este punto de vista, la procreación, más que el fin, que es cultivar ese amor conyugal, es el fruto "natural", pues el hijo se convierte así en el "amor vivo de los dos", es nuestro amor encarnado, "hecho carne", como Jesús es el fruto hecho carne del amor de Dios a los hombres.

Aquí como en todo acto humano, tienen aplicación plena las palabras del Señor: "por sus frutos los conoceréis".

1.5. El fin procreador, sin sentido unitivo, prostituye.

Desde este punto de vista es el amor el que le da pleno sentido humano al acto genital, y eleva su fin procreador, puesto en él por el Creador, a acto humano, dignificándolo y santificándolo.

El sólo sentido o fin procreador, sin su sentido unitivo y humano, quedaría truncado, pues ni para cumplir el designio (mandato) de Dios de "creced y multiplicaos" es lícito prostituir o usar a persona alguna ni aún dentro del mismo matrimonio.

Esto en nada disminuye el sentido procreativo de la genitalidad, como obra del creador, sino que la centra en la esfera del amor y por tanto de la participación de la esencia de Dios y de Dios mismo.

1.6. Sólo el amor da sentido a la paternidad, y por tanto a la procreación.

El bien, el amor, es difusivo por sí mismo y es del amor de donde nace toda paternidad y desde luego la divina. Dios es Padre porque nos ama hasta la ternura y la entrega. Sin su amor en nada se podría entender la paternidad de Dios. Y es en sentido pleno y en el contexto de la paternidad y del amor, en el único que puede tener sentido la procreación, como acto de amor, como prolongación del amor, como encarnación del amor.

Igual que en Dios, que de su amor procede la creación entera, ‑ hecha desde luego con amor,‑ de la misma forma, a imagen y semejanza de Dios, del amor de los esposos debe proceder todo acto procreador.

"Y vio Dios que su obra era buena. Y los creo hombre y

mujer. Hombre y mujer los creo."(Gen,1,27)

1.7. La pro-creación, a semejanza de Dios.

"Y tanto amó Dios al mundo que le entregó su hijo unigénito" "y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros"

De tal manera ama Dios, que hasta su mismo Hijo se hace carne de nuestra carne, y hueso de nuestros huesos. El Hijo, engendrado por amor, desde el principio, ‑Tu eres mi Hijo hoy te he engendrado,‑ hoy, el día del amor, la eternidad misma, se hace hombre por amor.

Primero es siempre el amor, y el amor es siempre origen y principio de todo acto divino, y a su semejanza, debe serlo en el hombre de todo acto humano. También de la procreación. Con mayor razón de la procreación, participación directa de la paternidad de Dios, que nos hace a la pareja humana semejantes al Creador, coparticipe en su nueva y vital creación como soplo de vida y alma del nuevo ser.

Destacamos pues, que no es un acto generativo hecho con amor sino un acto de amor que nos lleva al procreador, y que le da sentido y lo eleva a su dignidad de humano, hecho naturalmente con amor, pues del amor procede.

1.8. En los días infecundos, justificado SOLO por el amor.

Y ello se ve mas claro aún en el acto genital amoroso de los días infecundos de la mujer, que siempre por voluntad divina y así sentido y enseñado por la Iglesia y por la conciencia humana, ha sido sentido con lícito, bueno y humano, porque su origen es el amor, y unitívamente engendra amor. Sin este principio engendrante del amor con promotor y desencadenante del acto unitivo, carecería totalmente de sentido y de licitud, pero este principio unitivo del amor le da esencia de rectitud a pesar de carecer de consecuencias procreadoras.

(fin:METODS2.EST)

2.7. argumento "derecho de los hijos"

el hijo debe nacer y educarse en una "comunidad de amor":hogar.

fin último del acto o coronación del amor: la procreación.

es tan necesario esta comunidad de amor que Dios le da al acto sexual este otro fin para "favorecer" una pareja estable, incluso sin hijos. "lo que Dios ha unido no lo separe el hombre": indisolubilidad.

Por lo que en los días fecundos todo acto carnal es igualmente y en el mismo acto sin diferenciación alguna un acto procreador.

IV TESIS

TESIS: Por motivos razonables se podría (o puede) evitar el sentido procreador en los días fecundos.

(Luces y sombras de la HV)

"DOMINAD LA TIERRA"

0.- ESQUEMA.

1.- el dominio de la tierra y sus leyes.

1.1. Dominad la tierra. Descubrimientos.

Todos los descubrimientos en sí son buenos.

1.2. el acto conyugal en el Plan de Dios.

1.2.1. el acto conyugal en el Evangelio.

A la luz de ciertos textos evangélicos desencajados del

"conjunto del mensaje"

1.2.2. El acto conyugal en San Pablo.

1.2.3. Los Padres. Hasta San Agustín exclusive.

1.2.4. Visión agustiniana. De San Agustín al Vaticano II

Fin primario: la procreación.

Fines secundarios: el remedio de la concupiscencia.

Casi no aparece la ayuda mutua.

1.2.5. En el vaticano II.

1.2.6. El Magisterio ordinario de los papa antes y después del Vaticano II.

Pío XII.

Pablo VI.

Juan XXIII.

Juan Pablo II.

2.- una doble visión. Nueva teoría de los fines.

2.1. fin de la especie: cumplimiento normal.

si nadie cumpliera.

2.2. fin en cada individuo.

2.2.1. vocación al matrimonio.

la castidad conyugal.

el uso casto.

la abstención total.

la abstención periódica o temporal.

( no de los ciclos)

2.2.2. Vocación a la paternidad. (Paternidad responsable)

2.2.3. Vocación al celibato o a la virginidad.

3.- en una nueva teología: la teología del amor.

3.1. la teología moral del deber. (los Papas)

3.2. la moral vista desde la voluntad de Dios.

3.3. la moral vista desde el prisma del amor.

a la luz de todo el mensaje evangélico.

3.4. superación de la visión paulina "temporal e histórica".

3.5. dos visones distintas, en la totalidad del hombre.

3.5.1. el deber: el acto conyugal: el acto objetivo.

concepto de orden y desorden.

3.5.2. el amor. concepto del orden y desorden desde la moral del amor.

1.2.6. PABLO VI: "LA HUMANAE VITAE"

DESARROLLO DEL TEMA:

LA VOLUNTAD UNICA Y SALVIFICA DE DIOS Y

Y LA "HUMANAE VITAE".

0.- ESQUEMA.-

1.- Dios tiene una voluntad única sobre cada persona en cada uno de sus actos.

2.- La santidad es la adecuación de nuestra voluntad a "la voluntad de Dios".

3.- Los métodos. Vistos desde la voluntad de Dios.

(darle la vuelta al problema. "buscar la voluntad salvífica de Dios".

4.- los métodos anticonceptivos, en sí, como descubrimientos, son parte del mandato divino de "dominad la tierra" (ver mi art. "Dominad la Tierra")

5.- La voluntad de Dios en la paternidad responsable.

LOS MÉTODOS DE REGULACION DE LA NATALIDAD PARA UNA PATERNIDAD RESPONSABLE

IV.- TESIS: Por motivos razonables se puede evitar el sentido procreador en los días fecundos.

(luces y sombras de la HV)

CUARTA TESIS:

4.- Evitar la fecundación por motivos razonables.

4.1. enfermedad

INTRODUCCION

"DOMINAD LA TIERRA"

1. EL DOMINIO DE LA TIERRA Y SUS LEYES.

Es claro que los animales y las plantas, menos aún el reino mineral, NO "dominan" la tierra. Sólo el hombre.

Y este conocimiento de la naturaleza y dominio de sus leyes, hasta para dominar una "ley" natural con otra, es parte de nuestra grandeza, y de nuestra "semejanza a Dios".

Así, el hombre domina la ley de la gravedad, volando, mediante las leyes de la aerodinámica.

Y es absurdo decir que "volar el hombre" es malo, porque si Dios hubiera querido que el hombre volara, le hubiese dado alas.

Dentro de ese dominio de la tierra, están, si duda, los descubrimientos de las leyes genéticas y de su "dominio".

Y así, el descubrimiento de "los métodos llamados artificiales", píldora, inyección, etc..etc.., en sí, son un bien, como puede serlo incluso "la esterilización" o el "aborto", como métodos científicos, que podrían salvar una vida y ser usados con causas suficientes. Entiéndaseme: cuando no existían "las pastillas", no se podía regular médicamente el ciclo menstrual, cuando era necesario. Hoy se puede hacer, gracias a ellas, y en los casos necesarios está dentro de la ética natural y de la moral más estricta de la Iglesia.

Todo este párrafo tan largo, es para demostrar que, en sí, todos estos descubrimientos, incluso los que en sí parece que producen sólo males,(saber dónde está el mal, para evitarlo puede ser un bien) son buenos y pertenecen al "dominad la tierra", mandato del Señor, que nos hace dueños de la naturaleza y no esclavo de ella, y por tanto "semejantes a Dios".

"A su imagen y semejanza los creó".

No los creó para la procreación sino para el amor. La felicidad como consecuencia de vivir en el amor. Usarlos con orgullo, sin saberlos recibidos de Dios, envilecen al hombre. Usados con humildad, verdad de saberse dominador, pero de saber también que ese poder de dominar nos viene "solamente" de las manos de Dios, y usarlos conforme a su voluntad salvífica, y por tanto liberadora y libertadora, santifican al hombre.

7. los métodos anticonceptivos.

su licitud como medios terapéuticos.

para salvar la salud del cuerpo ¿ y no es lícito para la del alma?

comparación con la doctrina de Pablo sobre el matrimonio natural.

"La Iglesia, en cambio, no considera de ningún modo ilícito el uso de los medios terapéuticos verdaderamente necesarios para curar enfermedades del organismo, a pesar de que se siguiese un impedimento, aún previsto, para la procreación, con tal de que ese impedimento no sea, por cualquier motivo, directamente querido", (H.V. nº 15 notas Cfr. Pio XII) de donde se deduce, inequívocamente, que admite por razón del "salus" o salud de la esposa, (incluso por motivos menores que salvar la vida) que en esos casos, en días fecundos e infecundos, se usen "los métodos artificiales", "SEPARANDO LOS DOS SIGNIFICADOS, UNITIVO Y PROCREADOR, y "atribuyéndose el poder que a sólo Dios corresponde", (Juan Pablo II) y en nada afirma, sino en que "ese impedimento no sea querido DIRECTAMENTE" ( es decir en que son se tenga la intención directa de no procrear) el que la pareja pueda seguir usando su unión carnal, y no admite que sea lícito cuando por razones muy superiores como puede ser la salud psíquica, afectiva, compenetrativa, amorosa, unitiva e incluso espiritual parezca ser el único medio responsable y razonablemente posible e indicado, AUN NO QUERIENDO DIRECTAMENTE, por ningún motivo, si fuera posible, tener el hijo, es decir doliéndose de que por paternidad responsable, DIOS quiera que hora y aquí, nos abstengamos de traer otro nuevo hijo. Es decir, que la misma H.V. admite "el mal menor" (porque la separación de los dos significados es un mal" (H.V. nº 12) como es un mal el recurso a los medio artificiales para regular la natalidad en los días fecundos (H.V. nº 14) en los casos terapéuticos, y no en ningún otro caso aunque los motivos o bienes sean mayores.

¿cómo puede admitir por fines terapéuticos, (aunque "no sea directamente querido") "hacer objeto de un acto positivo de voluntad lo que es intrínsecamente desordenado y por lo mismo indigno de la persona humana," cuando "no es lícito, ni aún por razones gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien" (H.V. nº 14) y no lo admite "aunque con ello se quisiera salvaguardar o promover el bienestar individual familiar o social"?

¿es que en el primer caso porque "no sea directamente querido" deja de ser un acto "intrínsecamente malo"?

¿es que en el segundo caso porque es un "impedimento previsto" y "directamente querido" ya "es mal menor" y en el primero deja de ser "mal menor"?

Parece que el Papa no aplica aquí, aunque no los nombra expresamente, el principio moral del "mal menor" (en el caso terapéutico) porque es lo aplicara tendría que concluir la misma respuesta que el segundo caso."nunca es lícito, ni por razones gravísimas, (y parece que la enfermedad no lo es, ni la vida incluso en último termino) hacer el mal, para conseguir el bien".

luego ¿qué doctrina o principio moral aplica el Papa? Yo me inclino a pensar que implícitamente el del acto de doble efecto, o conflicto de deberes.

No es posible salvar la vida o la salud y al mismo tiempo no interrumpir el ciclo menstrual, y se interrumpe este para salvar aquellas, aun previendo este impedimento, pero no queriéndolo directamente por ningún motivo.

Aplicado este principio a los esposos y los métodos artificiales, usarían éstos, aún no queriendo directamente la no procreación, que la admitirían si Dios la quisiera, (es la paternidad responsable = hoy no hijos, ni ahora y aquí) y por tanto queriendo esa no procreación indirectamente en el acto, directamente en la voluntad de Dios, por un bien superior a la salud, como es salvaguardar la unión y el amor y un bien superior a la vida como es cumplir el mandato "no procreador de Dios" "aquí y ahora".

CONCLUSIONES:

5.- necesidad del esfuerzo científicos por hallar métodos de regulación del ciclo natural para que sea método seguro.

La Iglesia, y todos los cristianos como Iglesia y como hombres, deben urgir a los científicos para encontrar un medio (ojo, artificial) que regule el ciclo natural menstrual de tal forma y tan "matemáticamente" que este se haga "seguro" y que dentro de él la ovulación se haga en días fijos siempre. A partir de ahí la mayoría de los motivos, quizás no todos, para usar los métodos artificiales desaparecerían.

(ver H.V. nº 24.)

1.2.6.1.- ¿dónde está?

1.2.6.2. ¿se podría tomar la píldora para regular el ciclo, cuando una mujer fuera totalmente irregular, y ya regulado SOLO USARLO en los días infecundos, en los que igualmente se iba a usar, pero sin seguridad, por motivos de paternidad responsable?

es decir, tomar la píldora para dar seguridad a los días infecundos, ciclo reglado, SOLO USADO en los días que de todas formas hubiesen sido infecundos, ¿sería lícito si por paternidad responsable se hubiese decidido solo tener relaciones carnales en esos días, pero que los métodos naturales hacen tan inseguros?

Si existiese una píldora de efectos diarios y día a día. (no confundir con la píldora del día después, que puede ser abortiva)

Pero el uso de un método como tomar la píldora, que en el caso de la enfermedad “no

es malo” siempre que no se quiera, (¿pero se produce o no se produce el impedimento a la procreación?) para salvar la unión, (si verdaderamente y realmente esá en peligro inevitable,) no es un bien superior a la misma salud del cuerpo, sería lícita si pusiéramos igualmente “el siempre que no se quiera”?

Yo honradamente no puedo colegir que habría licitud en el uso de los anticonceptivo no abortivos, en el caso del acto de doble efecto. Un solo acto, tomar el anticonceptivo, un doble efecto: evitar la procreación, uso en días fecundos del acto procreador para solo el efecto o sentido unitivo.

Más claro lo tendría en el caso del mal menor, pues el “matar” o quitar el fin procreador, (mal menor) se podría justificar, como en el caso de la enfermedad, por el bien mayor, siempre que en conciencia no se deseara ni buscara la no procreación sino más bien se sintiera y doliera la pareja de no ser deseable, ni incluso buena, por paternidad responsable, que haría la nueva concepción un acto irresponsable ante nuestros ojos, y según nuestras luces ante los ojos de la voluntad de Dios.

otras conclusiones:

la Iglesia no debe nunca restringir la libertad del hombre o hacer un principio de moralidad más amplio, (para cada uno y para todos los individuos) y más restrictivos, para que así sea más fácil de comprender "por todos" o por miedo a que los creyentes sobre todos los pocos formados desformen aún mas sus conciencias y la interpreten "con relajo" y moral "amplificador y manga ancha. (ad ampliator o como se diga)

la heroicidad de la vida:

la heroicidad de la vida que pide el Papa podría ir contra natura (voluntad de Dios) del matrimonio para la unión y el amor y tener que desusarlo sine die.

podría darse quizás en algunas parejas pero Dios Padre no lo puede querer en la mayoría. aunque el camino del cielos sea estrecho. (H.V. nº 24 y 19 y otros : ver donde pone heroíco)

y esto por la moral del AMOR DIOS ES PADRE.

LOS FINES. Los Papa SI hablan de los FINES:

yo sí hablo de los fines:

propuesta de estudio:

fin de la especie: la procreación.

fin de algunos individuos:

siempre: el amor y la unión.

otras veces: únicamente el amor y la unión.(en principio los días infecundos)

corona y consecuencia. la procreación. (fin de la especie)

nunca: el remedio de la concupiscencia sin amor y unión.

LA FECUNDIDAD DEL ACTO CONYUGAL

(METODOS2.EST)




[1]véase mi estudio sobre "La Teología del Amor" y una definición de "amor" en "El amor fundamento de todo matrimonio"

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