LOS TRES ESCALONES
Mi querido amigo Ateo:
hace tiempo te debo estas líneas, desde nuestra última y amical conversación, concretando algunas de mis ideas.
Son tres, mi amigable Ateo, los escalones que podemos subir después de cuestionarnos las primeras interrogaciones que nos asaltan tras darnos cuenta de que existimos:
De dónde vengo; a dónde voy; quién soy; en dónde estoy; Es este el plano de la escalera.
Y alguno se preguntará qué porqué bucear tanto en la existencia. Porque todo, TODO, toma un sentido u otro, o un sin sentido, según nos respondamos a ellas.
Mi primer escalón, al que tú querías darle consistencia, es: "Dios no existe, ni ha existido nunca". Si hubiera existido seguiría existiendo porque sino no sería ningún dios.
Ya desgranaremos sus consecuencias: un mundo eterno sin creación, un caos sin orden como evolución, un universo sin sentido, el hombre un náufrago en la existencia, una convivencia sin moral personal ni ética social, un "venir" del hombre en un salto cuantitativo de una casualidad sin causa, totalmente loca, pues toda evolución sería "aleatoria" y fortuita, un devenir sin más sentido que agarrarse a la vida como "lo único que tengo", pero sin importancia en perderla porque la muerte sería el volver a la nada, (te acuerdas que te citaba a Unamuno definiendo el sueño: "imagen espantosa de la muerte".Espantosa, )porqué? ) y seríamos enterrados con dos paletadas bajo tierra, parece duro decirlo , pero sería real, "igual que un perro".
Te prometo ocuparme de este primer escalón en mi segunda carta, hasta filosofando un poco sobre la nada y el cosmos. Sobre un universo eterno y no creado.
Un segundo y falso escalón, sería un Dios que existe, pero que ni les interesamos ni se ocupa de nosotros. Frío y casi cruel, encerrado en su propia naturaleza gratificante y en su propia felicidad, siéndole todo lo "exterior" indiferente.
Este dios, puedes comprenderlo fácilmente, sería un dios egoísta y distante, desaprensivo e injusto y por tanto "no podría ser Dios". Este escalón es falso: no existe.
El segundo escalón real sería el de un Dios JUSTO: la justicia como medida, como norma, como razón. Es difícil explicarse el universo como un acto de justicia del Dios Hacedor. Tendremos que filosofar sobre un universo creado en la eternidad o en el tiempo, en la posibilidad de un universo no creado paralelo a Dios o en Dios, que nos llevaría a una pantocracia, (todo es Dios), y a buscar cómo el Inmutable se puede "comprometer" e inmiscuir con y en lo mutable.
Este Dios es el Dios de todas las religiones creadas por el hombre y hasta el Dios del Antiguo Testamento: el Dios de Israel. El Dios al que se puede llegar por la especulación de la mente, la reflexión del espíritu, por las famosas vías de Santo Tomás. Recuerdo que en aquella "maría" de mi primer año de Universidad al estudiar la "Historia de las Religiones" debió existir un apartado para la "Teogonía? , el estudio desde la simple naturaleza humana de un posible Dios, y los fundamentos de su existencia.
Es el Dios de todos los tiempos, que da sentido a una ética humana, personal y social, que hace que exista una "ley natural" por lo que las cosas, los animales, las plantas y los hombres, los "tres reinos", sean como son y no de otra forma, y crea el concepto del bien, aceptar y usar todo conforme a su propia naturaleza, y del mal, el abuso de ellas. Y nos crea una profundísima inquietud: cómo es posible transgredir la ley natural, qué es el dolor, la injusticia, la muerte, y el poder obrar mal, contra natura, lo que hoy no se le quiere llamar pecado. Hay transcendencia y la existencia de Dios no es ya un descubrimiento personal ni de grupos, sino es "Patrimonio de la Humanidad", de la Cultura y la Civilización con tanta o más razón que las Pirámides de Egipto, la ley de la gravitación Universal, el teorema de Pitágoras, o la realidad descubierta de los genes y los cromosomas, o el ADN.
Sólo como una locura impensable al hombre, sólo como una Revelación del Hijo del Hombre, sólo como una manifestación del Hijo de Dios, sólo como "una buena nueva", puede el hombre subir el tercer escalón. Ninguna religión hasta entonces ni luego sin influencia del cristianismo la tiene ni la pudo soñar.
Es el gran Mensaje, es la razón de ser de la Encarnación y de la Redención de la Segunda Persona de la Trinidad: "Dios es Padre, Dios es nuestro Padre, el de todos los hombres y los hombres todos, de toda raza, de todo color, de toda nación, de toda fe, de toda creencia, hasta los sin creencias, somos hermanos".
Y no solo porque tengamos la misma naturaleza, (los animales de la misma especie y las plantas tiene la misma naturaleza y no son hermanos unos de otros) sino porque tenemos un mismo Padre, asumiendo la filiación del Único Hijo, Jesucristo, por la Gracia. Es la transcendencia para elevados hasta la filiación incrustarnos en la Divinidad.
"Nada de los que el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre pudo soñar jamás".
A este escalón sólo se llega por la Fe, es un salto voluntario al vacío para llegar a la plenitud de lo lleno. Bien gratuito del mismo Dios, que a nadie niega, al menos al final, si se pone en camino.
Es como bien podrás comprender un escalón que se vive en el ámbito de lo personal y en la comunidad del pueblo de Dios que camina. A nadie se puede imponer, ni su ética superior, ni su moral de acción, ni sus principios de convicción; es la aventura mayor que puede ser vivida que nos haría "los más desgraciados de todos los hombres" si no fuera cierta, pero que "sé de quién me he fiado".
La tentación del hombre es creer en el segundo o tercer escalón y vivir en el primero. Ayer con "saberse" en el error y el pecado."Veo el bien que quiero y hago el mal que no quiero". Hoy y es el peor mal de nuestro tiempo, justificándonos en la creencia del primer escalón, o creyendo alocadamente (quiero decir sin pararnos a pensar) que todas las consecuencias del primer escalón son lícitas y hasta necesarias en el segundo o tercer escalón. Vivir de espalda a la verdad, para vivir tranquilos de cara al egoísmo personal, "mis conveniencias", "mis apetencias", "mis necesidades", "mis placeres", "mi yo".
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