Dios, fundamento ético de los que no creen en Dios.
NUEVA VERSIÓN
Creencias y convicciones.
He buceado desde siempre en lo más profundo de mi inteligencia y de mi corazón,- "hay razones del corazón que la razón no entiende",- para buscar "el fundamento primero" desde donde construir el edificio de "mis convicciones."
Al recorrer el de "mis creencias", arropadas en los prolegómenos de la fe, - "razones para creer", - siempre he llegado al límite del abismo: un razonable "salto al vacío", - "sé de quién en me fío",- pero irrazonable.(que no se puede razonar.) Irrazonable, no irracional.
Razonable porque mi razón me empuja a atreverme dar el salto, impulsado por "la gracia".La fe, dice Pablo, es gratuita."don de Dios". Irrazonable porque en su límite último no se puede razonar. A Dios, - para creer en Dios, - hay que abarcarle "un poco".Y a Dios, inconmensurable, no se le pueden poner límites, no se le puede abarcar, "rodear", "contener". Es imposible meter todas las gotas del mar, y un mar infinito, dentro de la pequeña concha de nuestra inteligencia.(San Agustín).
En Dios "nos metemos" dejando una infinita parte sin ocupar, o mejor "nos envuelve" siendo lo infinitesimal envuelto por la infinitud.
La ética laica existe.
"Si Dios no existe, todo está permitido"(Dostoievsky).Profundizando en mi mente no he podido encontrar ningún fundamento "razonable" para mi "ética laica".Pero he podido constatar, experiencia empírica, que la "ética laica" existe. Hay ética en el ser humano, en todo hombre, independientemente de que crea o no, de sus "creencias".
Los hombres, la mayoría sin planteársela profundamente, "sienten" la ética como un reflejo de su conciencia. El pensamiento" consciente" se dobla sobre sí mismo, se autoosculta, se hace consiente de sí mismo, y se "evalúa" sobre el baremo del bien y del mal.
No, al mirarte. Sí, al mirarme.
Leí con avidez, debo leerlo otra vez más despacio, "En qué creen los que no creen".Llegué a la convicción de que la ética no "nace" cuando "miramos al otro".La ética "está" en nosotros aún antes de mirar. La "encontramos" - existe- cuando nos miramos a "nosotros mismos". Si nuestra inteligencia nace "sicut tábula rasa" nuestro corazón nace "configurado" en la ética natural, que no tiene exactamente las mismas dimensiones que la ética laica.
Aunque un solo hombre estuviera solo en el mundo, en la existencia, tendría una "ética" para sí mismo, consigo mismo. Aún solo no me puedo "autoliquidar", automutilar, autodegradarme. Me reflejo en mi mismo espejo y encuentro un camino del bien y un sendero del mal. Me encuentro conmigo mismo y en mi soledad encuentro la respuesta del bien y del mal, que es sin duda una respuesta ética, el baremo ético de mi actuar.
Mi "ética" se refuerza , se reconfigura, se autocompleta, se perfecciona y se hace solidaria cuando descubro "al otro" . ("varón y varona los creó":la fe nos descubre el camino racional hacia la verdad pero se fundamenta en distinto aunque semejante pilar) Pero la ética no nace al mirar sino al mirarnos a nosotros mismos. Y empieza a manifestársenos en lo que se llama "el sentido común" que precisamente no es ningún sentido. Y que no es "sentido" porque sea común sino que es "lo comúnmente sentido".
Buceamos en nosotros mismos y encontramos el más profundo fundamente de la ética natural. En nuestra naturaleza, para la fe creada, en nuestra naturaleza humana e incrustada en ella y en lo más profundo de ella se fundamente "toda ética laica". Curioso que el agnóstico, que el ateo, que los que "en nada creen", ni en Dios creen, tengan que hacer "un esfuerzo de fe laica" y creer que en todo ser humano "existe un alma".Sin este salto al vacío, sin aceptar la existencia del alma, - su no existencia es indemostrable, - (como la de Dios) ninguna ética tiene fundamento alguno. No existe bien ni mal, porque no existe referencia alguna y todo acto se vacía de contenido. Todo está permitido, porque el único fin de la vida es vivirla, y "todo es lícito" (ojo, sin moralidad alguna) con tal de llegar a una vida más placentera, larga, y exprimida. Pero igualmente sin contornos éticos serían la autodestrucción, la eutanasia, la muerte. Y el crimen, el asesinato, el expolio, el robo, el abuso, etc. porque nuestra libertad no tendría límite. O sus límites serían los del poder y la prepotencia.
Y así nuestra naturaleza, para la fe "naturaleza creada", imagen y semejanza de Dios, se hace único fundamento de toda ética laica. En ser su imagen, fundamento último de nuestra dignidad, en ser semejantes a Dios, "alma creada pero propia de toda naturaleza humana", se fundamenta toda ética.
Predeterminismo humano?
¿Vienen impregnados los genes, el ADN, o toda la corporalidad material en algo impalpable e inmaterial que los envuelve?
Si todo está escrito en los genes, si la cadena del ADN nos configura de forma que solo hay diferencias en nuestro devenir por el choque de circunstancias diversas, pero que a entornos iguales SIEMPRE deben existir respuestas idénticas, si todo está escrito en la materia y sólo en la materia, - el cerebro es la máquina que va escribiendo la vida preescrita o predirigida,- el sicópata, el ladrón , el asesino, el violador, el explotador o el pederasta se convierten en autómatas genesdirigidos y la libertad que pivota en el espíritu se predetermina o toma el rumbo del azar o la suerte, pero azar y suerte que proceden del caos.
Yo sé que Santo Tomás sube las cinco vías para demostrar la existencia de Dios.
Y sé que los griegos, y aún antes, y en la "Summa" después, se intenta demostrar la existencia del alma.
De las sensaciones de los sentidos se pasa a la abstracción del intelecto, se configura "la idea" y se llega a la conclusión de su inmaterialidad.
De la inmaterialidad a la existencia de la inteligencia y la voluntad inmateriales, y de ella a la del espíritu o ánima.
Pero sé también que muchos filósofos y pensadores no llegan más allá de la materia evolutiva. Y si no se puede descubrir el propio yo "libre" es imposible darle el más mínimo fundamento a la ética.
Tengo que dar otro salto al vacío, aún como laico, para encontrar "el alma".
Con fundamento racional o sin él, es necesario dar el salto al vacío de la creencia en el ánima, en el alma, para poder darle un mínimo fundamento a la ética natural, que está en el descubrimiento de nuestra propia conciencia, reflexión sobre el conocimiento de la existencia de nosotros mismos.
Pienso, luego existo. Pienso luego soy, me hayo, me encuentro, me autoencuentro conmigo mismo.
Y nace la ética natural, aquella que llevamos escrita en lo más profunda de nuestra "tabula rasa"
Hermosísima contradicción "in terminis", pero realidad profunda, fundamento de toda existencia racional. Quizás al mirar en rededor y descubrir "al otro" nos descubrimos "en compañía", "con", y nuestra conciencia nos hace darnos cuenta, tras el descubrimiento intelectual del "tu", de que existe una ética cívica, civil, social, de que somos "animales sociales, sociables, relacionables y relacionados, y que de esta relación nacen TAMBIEN derechos y deberes, responsabilidades en nuestra libertad, que sin coartarla ni disminuirla la configuran y determinan. Le ponen límites, y matan el temor de que no tuviera que tenerlos.
Pero de nuevo la conciencia nos devuelve a la realidad de nuestras limitaciones: nuestra libertad que "debería" naturalmente autoimponerse límites es capaz de saltárselos.
Y empezamos a tener "conciencia del mal". No existe más pecado que la trasgresión de la ley natural. Transgredir la ley sobrenatural presupone haber transgredido ya la natural.
resumen
Los fundamentos de las tres éticas.
sin ética.
No hay duda de que la ética natural, la ética cívica, y la ética teocreyente, fundamentan la existencia desde perspectivas distintas.
Hemos visto que la carencia absoluta de ética, (carencia absoluta de Dios y su existencia) nos llevaría a una absoluta e irremediable carencia de toda ética.
Si Dios todo me está permitido, nada está prohibido, sálvese quién pueda, "llega siempre hasta dónde mejor te parezca que te conviene y no acepte las consecuencias cuando no te parezcan apetecibles o apetitosas, cuando no te parezcan convenirte.
Pisa, estruja, explota, etc. si va a lo que creas, puedes equivocarte,- tu mejor provecho.
cívica.
Pero la ética cívica, "aquella en la que creen los que no creen en Dios", que se fundamenta en "el hombre creado a imagen y semejanza de El", aún sin descubrirlo, nos lleva a otros principios. Descubrimos el bien y el mal, (en relación a nosotros mismos y a los demás) pero nuestra libertad no tiene más límite que nuestros propios derechos y deberes y el de los demás.
Aquello que pueda "parecernos mejor", que "lo sintamos como mejor" en cada momento para nosotros o los demás, será norte y guía. Todo ética se hace subjetiva, nosotros somos los creadores de nuestra ética, habrá tantas éticas como "conscientes" y toda ética podrá ser cambiante en sus valores si así lo vamos "sintiendo" en cada momento de nuestra vida.
Curiosamente esta ética es el fundamento de muchas posturas hoy reivindicadas como obsoletas o "antinaturales", antisociales" por los defensores de la ética cívica.
La pena de muerte para los "irreducables destructores" de la sociedad , la guerra fundada solo en mis derechos, la depuración de la raza o las étnias, el racimo, - si procedemos de "mil monos diferentes" podemos y debemos ser muy probablemente "seres diferentes", unos inferiores o superiores a otros",- la carencias de principios en "el pelotazo" y el casi todo vale. La vida hay que exprimirla como un limón porque "no hay más que una y se acaba".
Como lo sería también de la eutanasia, el suicidio, la promiscuidad sexual, el uso de los demás para mi propio provecho.
ética natural:
El hombre es y está hecho a "imagen y semejanza de Dios". Y en ese Dios, al que somos semejantes, de su Verdad absoluta somos verdad refleja, de su Bien infinito somos bien participado, de su Bondad inconmensurable somos bondad compartida, ( no he dicho NUNCA "relativa") y en su Verdad, Bien y Bondad como un reflejo se "forma" la IMAGEN de la ética, nuestra ética participada de su ética absoluta.
Este es el fundamento de que cada hombre y todos los hombres encuentren "su ética", aún sin buscarla. Incluso los que la transgreden, los que la desfiguran consciente o inconcientemente, los que viven como si no la tuvieran,.Los que en Dios no creen, pero aún sin creer en Dios, son imagen de El.
Todo hombre en lo más profundo de "su conocer" tiene conciencia de eternidad, de permanencia, de trascendencia. Yo sé que soy eterno. En el ayer en la mente de Dios, que siempre es hoy. En el hoy de mi conciencia, de mi existencia, sostenida en la sabiduría de Dios, en la mente de Dios, que es solo Dios. En mi mañana que también en Dios es hoy. Quiero ser inmutable. Soy imagen, reflejo de Dios.
Y nadie puede vaciarse de esa semejanza como nadie puede renunciar a ser su propio yo y conseguirlo.
Me quedan dos reflexiones pendientes: ¿cómo y dónde reside la ética natural en mí?
Porque tengo conciencia de que hay disgregación en mí entre mi ética y mi obrar y que mi libertad me puede permitir obrar en contra de mi ética, aun a sabiendas.
ética creyente.
Sólo una ética teocéntrica que tenga a Dios por fundamento y que da "trascendencia" a nuestra vida, - existencia después de la existencia,- puede dar sentido a la vida como servicio, al amor como única razón del caminar por la existencia, al dolor, a la muerte, al "amarás a tu próximo como a ti mismo", al "amaos los unos a los otros como yo os he amada", "hasta la muerte y muerte de cruz".
Pero el ateo y el agnóstico deben dar un salto al vacío para encontrar el alma.
SIN ALMA NOS ENCONTRAMOS AVOCADOS AL DETERMINISMO.
Es verdad que la inteligencia nace sicut tábula rasa. Aunque en sentido estricto quien nace limpio de toda impresión es la "inteligencia como conciencia de sí misma": la memoria. Y hoy sabemos que está ubicada en una parte localizable del cerebro y que ahí, como en una compac-disc, se van grabando las impresiones. Los mensajes de los sentidos.
¿Un ser humano, sin el ejercicio de ninguno de sus sentidos, internos y externos, tendría conciencia interna o autoconciencia de su existencia? ¿Es capaz de "pensar" y saber que piensa?
Pero lo que sí parece evidente es que la tábula rasa nace con sus rectos renglones dónde ir escribiendo, sin desviaciones.
El hombre es el único? animal que piensa y que se da cuenta de que piensa. Tiene conciencia, es capaz de volverse sobre sí mismo y juzgarse. Es decir compararse con unos parámetros que ya tiene como preestablecidos y que los ha establecido conforme a unos principios de bien y mal.
Si estos no son innatos sino adquiridos que hace que en la mayoría de los hombres estos sean iguales o muy semejantes y en muchos eidéticos?
Es decir es capaz de juzgar si sus pensamientos y actos están escritos en los rectos reglones o si se torcieron. y "sentirse" por ello bien o mal , la conciencia tranquila, remordimientos de conciencia, que no son "deformaciones de la "educación religiosa" si autoconciencia , según sepa que están en la dirección correcta o que se salieron de madre.
Pero es todo ello herencia cultura impuesta desde fuera con los primeras sensaciones?
Hoy diríamos si todo está escrito en los genes en la cadena genética de ADN y por tanto los renglones son solo surcos genéticos.
Dice Vd. que la ética hay verla desde el prisma de la verdad. Cierto. Pero no existe ética posible sin verla desde nuestra propia libertad y por tanto desde nuestra "determinación" de ser libres.
Un sólo "puedo elegir" desautoriza la cadena del ADN en nuestra existencia.
resumiendo:
para "tener" ética cívica hay que creer en el bien y en el mal, en la libertad y en la responsabilidad, en la conciencia y en el "ánima" inmortal. Hay que aceptar la trascendencia del espíritu, del ser, de "mi" existir, de mi yo. Es decir, hay que aceptar "el más allá" y quien acepta el más allá ya cree en Dios.
final: deseo.
Hoy igual que ayer, lo mismo que mañana cada hombre se volverá hacer las eternas preguntas:
de dónde vengo, quién soy, qué sentido tiene "mi" y "la vida", a dónde iré tras la muerte y dónde se fundamenta la ética que da razón a mi existencia.
Quiera Dios a quien amo y en quién creo, por ese orden, que seamos camino para los que hoy y mañana busquen sus respuestas.
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