EL CRISTO GAY
Yo sé , Señor, que esas fotos disfrazado de "gay", no te iban a sorprender. Tu sabías que te
íbamos a crucificar una y otra vez a través de la Historia. Los de tu bando y los del otro bando.
También sabías que en este maremágnum de ideas, convicciones y creencias, a las que
ingenuamente llamamos "libertad", todo vale, si es para llevar "el ascua a nuestra sardina".
Ahí están los anuncios de una ropa, algunas biografías desfigurantes e insultivas de tu Imagen y enseñanzas o el destripamiento de "tu Iglesia", una, universal y apostólica, entre los que te defienden y predican.
El "Perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen", se eterniza en los siglos de la era cristiana como antes se encarnó en la historia del Antiguo Testamento.
Quién mejor que Tu conoces las tragedias que se cuecen en la angustia de muchos homosexuales, hombres o mujeres. Tu sabes bien cuando es un "error" de la naturaleza que creaste, cuando es intención o debilidad de nuestro barro agrietado, pero no más allá que cuando nos domina el egoísmo del dinero o el poder. Acusamos y despreciamos, hasta el sarcasmo, tu imagen desfigurada en la homosexualidad y nos codeamos tan ricamente con el opresor, explotador o usurero, cuando no con el depravado en su heterosexualidad. No puedo hacer "virtud" ni siquiera "natural" lo que creo tara o desviación. Se puede nacer homosexual, con los genes alterados en una mal resuelta ecuación de x-y. Defecto de la naturaleza como se puede nacer ciego, sin brazos o sin manos o sin conexiones cerebrales, por alguna malformación genética.
Todos deben tener nuestra misma compasión y respeto. Pero hay que pedirles, con caridad, que ellos mismos se respeten, aceptando sus limitaciones como el ciego debe aceptar que no se le autorice a conducir una guagua escolar con cincuenta chiquillos. Otros pueden pensar, justificar y revindicar derechos de igualdad a lo que "naturalmente" es diferente. Pero abusar de la magnificación de los sentimientos, hasta llegar al sentimentalismo, puede ser prostituir la verdad y el bien, dentro de la ética natural por Dios creada, como Papini quiere jugar con nuestro corazón cuando habla del infierno.
Se puede también haber resbalado por la pendiente homosexual como por la droga, la dureza de corazón, hasta la brutalidad, - maltrato de esposos o padres, sadismo de torturas, cerrazón ante imagen del Sudán o del huracán Mitch, - aferrándonos a nuestras comodidades "necesarias" y a exprimir la existencia como si no existiera otra.
Yo, Señor, creo hasta la saciedad en la perfección humana de tu Persona Divina. Por eso te pido que vuelvas a perdonarnos, en lo que de irreverente tiene disfrazarte de "gay". Pero también te pido perdón por cuantas veces te hemos despreciado en tu imagen doliente de estos hermanos encarnándote en su dolor, sufrimiento y limitaciones. Porque, Señor, y tu lo sabes, seguimos sin saber lo que hacemos.
(a propósito de una exposición en Suecia)
Carlos Portillo Scharfhausen.
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