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LOS MÉTODOS DE REGULACION DE LA NATALIDAD PARA UNA PATERNIDAD RESPONSABLE
INTRODUCCION
Me es duro escribir estas líneas porque pudieran parecen como rebeldía al Papa, Pastor supremo de mi alma, Pedro hoy, Cristo siempre.
Pero el amor a mis hermanos que sufren, la angustia de corazón que a veces los Pastores siembran, con recta intención y con amor dolorido, en tantas parejas cristianas, que se ven perplejas porque "su Iglesia" les exige en "grado heroico" lo que Dios Creador le dio como "regalo primero de la creación" y Cristo les confirmó en sus enseñanzas de amor sobre el matrimonio cristiano, con paz y no en perplejidad y angustias, me impulsan a escribir estas reflexiones, respetuosamente, sumisamente discrepantes, con una fe que me lleva a exclamar a pesar de todo "se muove".
"Y vio Dios que el hombre estaba (o se sentía)
solo, y que NO ERA BUENA ESTA SOLEDAD. Voy a hacerle UNA AYUDA ADECUADA...""Y formó la mujer".
"Esta vez si que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre... y se harán una sola carne" GEN.2, 18-25.
ESTUDIO DESAPASIONADO DEL ACTO GENITAL.
Dos pueden ser en principio las visiones del acto genital, según lo veamos desde la historia y los condicionantes del ayer, o desde la evolución de los conocimientos humanos y la naturaleza misma de las cosas.
I:_ PRIMERA: Su finalidad es la procreación; estudiemos pues el acto.
Este estudio nos llevará a la UNICIDAD del acto conyugal, como único en todos sus matices y fines y sin alteración posible. Su igualdad siempre es intocable. Dios lo ha revelado; así es.
II.- SEGUNDA: Estudiemos el acto y veamos y descubramos su finalidad o finalidades.. UNIÓN Y PROCREACIÓN. Apliquemos la revelación y veremos con mayor luz que en Dios no hay contradicción sino amor a sus criaturas.
"Y vio Dios que el hombre estaba (o se sentía) solo, y que NO ERA BUENA ESTA SOLEDAD. Voy a hacerle UNA AYUDA ADECUADA...""Y formó la mujer".
"Esta vez si que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre….y se harán una sola carne"
GEN.2, 18-25.
8.9.10.- Los Métodos Índice de los tres archivos.doc
W. 10.-
ESTUDIO DESAPASIONADO DEL ACTO GENITAL.
Dos pueden ser en principio las visiones del acto genital, según lo veamos desde la historia y los condicionantes del ayer, o desde la evolución de los conocimientos humanos y la naturaleza misma de las cosas.
PRIMERA: Su finalidad es la procreación; estudiemos pues el acto.
Este estudio nos llevará a la UNICIDAD del acto conyugal, como único en todos sus matices y fines y sin alteración posible. Su igualdad siempre es intocable. Dios lo ha revelado; así es.
SEGUNDA: Estudiemos el acto y veamos su finalidad. Apliquemos la revelación y veremos con mayor luz que en Dios no hay contradicción sino amor a sus criaturas.
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I PRIMER ESTUDIO:
1.- El acto carnal.
1.1.- descripción del acto físico:
1.1.1. ‑ penetración del pene varonil en la vagina femenina.
1.1.2. ‑ eyaculación del semen.
1.1.3.‑ fecundación (posible) de óvulo femenino por algún/nos espermatozoides masculinos.
1.2.‑ Consecuencias:
1.2.1. ‑ "Creced y multiplicaos"
1.2.2. ‑ el acto está creado para la procreación: es su fin natural. NO
tiene otros, sino subordinados a él. (secundarios)
1.2.3. ‑ El acto es único con unidad y unicidad plena.
1.3.‑ Consecuencia ética:
1.3.1. ‑ todo acto que no tenga como FIN del actor la procreación es éticamente rechazable:
1.3.2. ‑ no cumple el FIN NATURAL del acto.
1.3.3. ‑ ni cumple el mandato divino: Creced.
1.4.‑ Consecuencias históricas:
1.4.1. ‑ mientras no se conocían las leyes genéticas de la fecundación, no existieron problemas éticos.
1.4.2. ‑ Conocidas estas, muy tempranamente, hay que "justificar" el uso del acto genital los días agenésicos, sin romper su sentido procreador.
2. ‑ primer supuesto: acto genital en los días fecundos de la mujer.
2.1. ‑ descripción natural del acto:
2.1.1. ‑ penetración del pene viril en la vagina femenina.
2.1.2. ‑ eyaculación del semen.
2.1.3. ‑ en la normalidad, fecundación siempre de óvulo femenino por algún/nos espermatozoides masculinos, a no ser por causas naturales.(1)
(1) médicas, infertilidad masculina, etc.
2.2. ‑ resultados o efectos:
(independiente de la intencionalidad y voluntad de los actores)
2.2.1. ‑ procreación de un nuevo ser humano.
2.2.2. ‑ normalmente placer en los agentes. (no siempre en ambos)
2.3. - intencionalidades posibles de los ejecutores:
(en ambos o en uno u otro)
2.3.1. ‑ la procreación.
2.3.2. ‑ la no procreación.
2.3.3. ‑ el remedio de la concupiscencia: descarga psicológica y física sexual.
2.3.4. ‑ el placer físico.
2.3.5. ‑ la expresión de su amor (como comunicación y donación: diálogo y unión)
2.3.6. ‑ alguna/as de estas intenciones mezcladas.
3.- segundo supuesto: acto genital en los días infecundos de la mujer.
3.1. ‑ descripción del acto natural:
3.1.1. ‑ penetración del pene masculino en la vagina femenina.
3.1.2. ‑ eyaculación viril del semen.
3.1.3. ‑ infecundación natural de la mujer por falta de óvulo fencundable.
3.2. ‑ resultados o efectos: (físicos)
(INDEPENDIENTEMENTE de la voluntad o intencionalidad de los actores)
3.2.1. ‑ la NO procreación.
3.2.2. ‑ normalmente placer en ambos o uno u otro de los actores.
3.2.3. ‑ Intencionalidad posible de los ejecutores:
3.2.3.1. ‑ la procreación (por ignorancia: de las leyes de la reproducción,
de estar en días agenésicos)
3.2.3.2. ‑ la no procreación.
3.2.3.3. ‑ el remedio de la concupiscencia o del deseo carnal.
3.2.3.4. ‑ el placer físico. (algo distinto al anterior)
3.2.3.5. ‑ el diálogo amoroso y la expresión de la unidad en la pareja.
3.2.3.6. ‑ alguna/as de estas intenciones mezcladas.
3.3. ‑ Consecuencias:
3.3.1. ‑ el acto está creado siempre para la unión y el amor: es su fin natural.
los demás son consecuencias de éste:
3.3.2. ‑ la procreación es su gloria y su corona, su consecuencia y su efecto más hermoso y ASI se cumple el designio y mandato de Dios: Creced y multiplicaos.
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II SEGUNDO ESTUDIO:
El acto no siempre es igual físicamente (naturalmente, ni siquiera mecánicamente o biológicamente.)
4.- el acto no es uno, sino dos distintos "naturalmente",
"físicamente", "mecánicamente", "biológicamente" uno procreador y otro no, que se hacen UNO, a veces y a veces no. No hay unicidad, (único) sino unidad (uno) cuando es fecundo.
4.1.- ‑ Consecuencias éticas:
4.2.- ‑ todo acto que no tenga como fin la expresión de la unión y del amor de la pareja es éticamente ilícito.
4.3.- todo acto genital, aunque no sea procreador, ni naturalmente, ni intencionalmente, es lícito si es expresión de amor, única razón que lo hace naturalmente humano y conforme a la voluntad divina.
4.4. ‑ el hombre cumple el mandato del Dios, expresado en el Génesis de crecer y multiplicarse mediante una paternidad abierta responsablemente: toda otra opción es ilícita.
5. ‑ Consecuencias históricas:
5.1. ‑ al conocerse las leyes genéticas de la evolución y sus períodos fecundos la ética del acto carnal no cambia de como la sintió la humanidad y la cristiandad siempre: su licitud es igual en todos los días, genésicos o agenésicos, y no depende del efecto procreador: pues cuando no hay procreación puede ser igualmente lícito.
DESARROLLO DEL TEMA:
I.‑ EL INSTINTO DE CONSERVACION Y DE REPRODUCCION
1.- ERRORES EVIDENTES DE CREER LOS ACTOS O INSTINTOS DE CONSERVACION Y REPRODUCION IGUALES TOTALMENTE Y UNIVOCOS.
2.- LICITUD O ILICITUD EN LOS DIAS FECUNDOS O INFECUNDOS.‑
3.- LA MORAL DEL AMOR. LA TEOLOGIA DEL AMOR.
4.- LA MORAL DEL AMOR EN EL CONFLICTO DE DEBERES O MAL MENOR.
5.- PRIMACIA MORAL DEL SENTIDO UNITIVO EN EL ACTO MATRIMONIAL
6.- CONSECUENCIAS
7.- ANALISIS DE LOS FINES:
SEGUNDA VISION DE LAS CONSECUENCIAS:
2.3. consecuencias:
2.3.1. - el acto como fin último está creado por Dios para la procreación,
2.3.2. - pero no SOLO con ese y exclusivo fin. También y SIEMPRE está creado para la unión y el amor de los esposos,
2.3.3. - hasta el punto que no es lícito, ni siquiera como acto procreador, sino es dentro del contexto del amor y la unión.
2.3.4. - los "antiguos", no habiendo descubierto plenamente su sentido de unión y amor, pusieron como fin secundario o subordinado "para remedio de la concupiscencia" remendando a San Pablo.
2.3.5. - la procreación, aún siendo el último fin del acto, es, en el contexto de la unión y el amor, también su gloria y su corona, y en los días fecundos, cumple el mandato de Dios de "creced y multiplicaos".
2.3.6.- en los días infecundos, el acto es "naturalmente", "físicamente", y "mecánicamente","biológicamente," NO PROCREADOR, sino sólo un acto UNITIVO. (que puede ser usado sin ese fin)
2.3.7. - en los días fecundos es un acto procreador y unitivo, inseparablemente, "natural", "física", y "mecánicamente".
2.3.8. - hay, por tanto, dos clases de acto, uno sólo unitivo, y otro unitivo-procreativo. No hay pues, unicidad, (único), sino UNIDAD, (uno) en los días fecundos.
2.3.9. - en los días infecundos su unidad no incluye el fin procreador: es uno pero no es único.
4. ‑. Consecuencias éticas:
4.1. ‑ todo acto que no tenga como fin la expresión de la unión y del amor de la pareja es éticamente ilícito.
4.2. ‑ todo acto genital, ya procreador, ya no procreador, ni naturalmente, ni intencionalmente, y en los días infecundos, es lícito, si es expresión de amor, única razón que lo hace naturalmente humano y conforme a la voluntad divina.
4.3. ‑ el hombre cumple el mandato del Dios, expresado en el Génesis de crecer y multiplicarse mediante una paternidad abierta responsablemente: toda otra opción es ilícita.
DESARROLLO DEL TEMA:
NUMERACION CON RESPECTO A un NUEVO INDICE
I.‑ EL INSTINTO DE CONSERVACION Y DE REPRODUCCION. DIFERENCIAS Y COINCIDENCIAS.
El instinto de conservación del individuo y el de conservación de la especie son distintos, no son unívocos, ni equívocos, sino análogos, y no son iguales sino semejantes en algunas cosas. Confundirlos es un grave error.
El placer es lícito allí donde Dios lo ha puesto, pero sin evitar el fin natural del acto: Ejemplo placer al alimentarse.
1.- Errores evidentes de creer los actos o instintos de conservación y reproducción iguales totalmente y unívocos.
1.1.- Instinto de conservación. (Conservación del individuo)
El acto de comer, si no es por deficiencias de la misma naturaleza, y por tanto de enfermedad del sistema digestivo, produce siempre y "per se" la alimentación y contribuye al mantenimiento en la existencia del ser que se alimenta. Ya provenga de un acto efectuado como "comer para vivir", o que provenga de un "vivir para comer", es decir, independientemente de la intencionalidad del individuo.
1.2.- Instinto de reproducción. (conservación de la especie)
Pero el acto genital, es unas veces generativo y otras es infecundo naturalmente, con independencia de la voluntad de los agentes, es decir, por propia naturaleza.
1.3.- Diferencia en naturales en sus efectos.
Al llevar las analogías hasta el máximo, sin ver las diferencias queridas por Dios, tendríamos que llegar a la conclusión, que ambos deben producir siempre todos sus efectos, cosa contraria a la propia naturaleza y a sus fines, tantos individuales como para la especie.
Esto ha llevado a muchos a unir los dos actos, procreador y unitivo con tanta fuerza como el comer y alimentarse, como si ambas cosas fueran plenamente semejantes e iguales.
Por lo que vamos explicando son evidentes las diferencias y el hacerlos semejantes es un abuso absurdo de la misma naturaleza humana.
(Este abuso teológico está bastante desarrollado entre algunos escritores de ascesis o moral del Opus Dei principalmente de origen inglés.)
2.- Unidad o unicidad en el acto unitivo y procreativo.
2.1.- No único ni indiferenciado.
Que en el acto unitivo y procreativo deba haber una unidad no quiere decir que deba existir una unicidad, es decir que deba ser único y indiferenciado el uno del otro hasta tal punto que no exista ni pueda existir el uno sin el otro.
No así es en la naturaleza por sí, pues es claro que se puede dar aún por métodos naturales el uno sin el otro, en los días que la mujer por su ciclo normal es infecunda.
Sin mirar a la intencionalidad del acto que pudiera darse en los sujetos activos, ya uno, ya otro, ya los dos, es un hecho natural y por tanto humano y creado por Dios, que el hecho unitivo de la pareja humana se da diferenciado a veces, (¿ocurre así en los animales o sólo copulan en los días fecundos?) del procreador. Negarlo es negar la naturaleza misma de las cosas y negar la evidencia.
Es decir, que no existe una unicidad entre los dos actos ni una dependencia de efecto a causa ni de causa a efecto.
2.2.- Visión histórica.
De hecho mientras la humanidad careció de conciencia de que se podían dar el uno sin el otro, usó de la unión carnal sin plantearse ni poderse plantear moralidad alguna en su separación u unión.
Luego se llega a la conciencia de que estos dos actos se dan separados a veces y a veces juntos sin saberse sus causas ni sus leyes. Y la humanidad sigue usándolos, unidos o separados sin problema moral alguno, es decir, sigue usando el acto genital, indiferentemente de que pueda ser fecundo o no, sin cuestionarse que en los días infecundos, pudiera ser, al no darse el acto procreativo, éticamente incorrecto.
En este mismo sentido va toda la tradición cristiana y los Padres.
Sólo a conocerse a ciencia cierta el ciclo menstrual y su fecundidad aparece el sentido moral de su uso en unos días u otros. Y se sigue sintiendo como moralmente lícito su uso en los días fecundo y en los días infecundos, independientemente de la "intencionalidad" de los actores, aunque su intencionalidad evidentemente pueda teñir la moralidad del acto, pero por otras razones, nunca por la licitud del mismo.
2.3.- UNION o DESUNION de ambos actos ( o sentidos)
Es decir, que no son un sólo y mismo acto con dos significados sino dos actos humanos distintos, que a veces se hacen uno, pero no único, se confunden y se funden, pero no de diluyen y desaparecen el uno en el otro.
Si fuera de otro modo en los días infecundos no existiría acto humano ninguno, o sería siempre ilícito, pues es evidente que no existe entonces acto procreativo, aún cuando pudiera serlo en la intencionalidad de los actores. Y que no es acto procreativo es naturalmente hablando tan evidente como que es la misma naturaleza la que es infecunda y no procreativa, por ley natural salida de las manos sapientísimas de Dios.
Nota: aclarar diferencia entre acto y significado Tesis III
Es un acto de copula carnal que tiene o puede tener su significado unitivo y procreador. En sí no es un acto procreador. La procreación puede ser el efecto del acto de copula carnal.
2.4.-Licitud o ilicitud de sus usos.
Es también evidente que si los dos significados unitivo y procreativo fueran unidos e inseparables en un mismo acto, al no existir acto procreativo en los días infecundos, tampoco existiría el unitivo, y sería totalmente ilícito todo acto carnal, por estar desprovista dicha unión de altura humana.
Más claro, al no existir sentido procreativo en el acto genital, (como lo va a tener si consciente y claramente sabemos que es infecundo) tampoco tendría sentido unitivo, y al carecer de ambos sentidos no sería humano sino simplemente animal y desprovisto de toda razón de ser en el hombre, pues carecería de sentido completo.
Es decir el acto genital es la unión de un acto procreativo y de un acto unitivo, cuando se da la procreación, pero si naturalmente no se da el acto genital SOLO ES UN ACTO UNITIVO, Y SI SE LE VACIA DE ESTE CONTENIDO, por intencionalidad humana, se le vaciaría igualmente de todo sentido humano, y sería ilícito.
2.5.- La intencionalidad humana le da su último sentido moral.
Y si fuera el hombre el que rompiera los son significados o actos que deberían ir juntos por voluntad divina, como se desprende de las enseñanzas de la encíclica "Familiaris consortio", y que debían ser inseparables siempre, en los días infecundos todo acto carnal sería ilícito porque esa unión ya está rota.
En otras palabras, es la intencionalidad humana la que le da el último sentido de moralidad al acto genital, es principalmente la intencionalidad unitiva, pues la puramente procreativa en si sólo y por sí, (per se), sin la unitiva de comunicación de la pareja de amor y unidad, sería también ilícita, al estar "usando" al otro de la misma manera que a una probeta de fecundación artificial, sólo para la procreación, o como una máquina que produce un nuevo ser, pero sin la "consideración de persona" del ser en que se engendra, o del ser que engendra.
¿Sería lícito este acto matrimonial en que un esposo usa al otro exclusivamente para procrear porque quiere perpetuarse en el hijo, pero desprovisto de todo amor al otro y de toda consideración de persona?
Si el acto unitivo y procreativo fueran inseparables Dios los habría creado en un solo acto, siempre fecundo, y los seres humanos no tendrían días fecundos e infecundos. Y si son un mismo acto con dos sentidos ¿qué es cuando carece de sentido procreativo porque la naturaleza creada se lo niega?
¿no es acto humano? ¿es ilícito por carecer del sentido procreativo o procreador?
¿o es un acto unitivo, legítimo en sí, tanto en los días fecundos como infecundos, porque es el que lo hace humano, le da sentido, y la procreación es su consecuencia?
¿qué sentido puede tener el acto conyugal cuando la mujer está YA embarazada, y qué sentido procreativo si ya se esta procreando?
¿Qué es pues, el acto conyugal en los días estériles o infecundos sino un acto sólo y simplemente unitivo? Pues si no es esto ¿qué es?
2.6.- EL Creador no quiso que fuera procreador en los días estériles.
Es el mismo Creador el que le ha quitado su sentido procreador al hacer a la mujer infructífera en esos días. Decir que es fértil y procreador en esos días es ir contra la misma obra del Creador o tener que llegar a la conclusión de que si Dios lo quisiera siempre fecundo o se equivocó en su creación o en esos días toda unión genital es ilícita en su uso.
2.7.- Acto carnal y paternidad responsable abierta.
Decir que "dejamos la paternidad abierta" a sabiendas de que en ese acto el sentido, efecto, si se quiere, procreador le ha sido quitado por el mismo Dios, autor de la naturaleza, o es reírse de Dios y de nosotros mismos o es decir que queremos un efecto que Dios mismo no quiere, pues es El mismo el que como hacedor de la naturaleza hace que no se produzca en su obra.
Es claro pues que sin sentido procreador el acto genital puede existir, por voluntad divina, sólo con sentido unitivo, o como acto unitivo o con carencia de todo sentido, fuera de la voluntad divina. Todas las otras intencionalidades, placer, egoísmos, epicureismos, deshonestidad, etc. en nada afectan al acto con sentido unitivo sólo si es correcto conforme al fin del Creador, pues con sentido y efecto procreador igualmente puede estar teñido de estas intencionalidades humanas.
2.8.- Si el acto unitivo y procreador fueran inseparables.
Si el acto unitivo y procreativo fueran inseparables, un solo acto únicamente y no dos como aquí se defiende, es decir un solo acto genital con sus dos sentidos o efectos, Dios lo habría hecho siempre fecundo, pues su infecundidad carecería totalmente de sentido, o sólo le habría dado atracción sexual hasta la cópula al hombre o varón en los días fecundos ( o en celo) de la mujer, de otra forma Dios sería autor de un contrasentido.
¿Qué sentido tendrían los días infecundos naturalmente, como naturaleza humana, y que sentido le habría dado el Creador como autor de ellos?
¿qué licitud podría tener su uso en los días infecundos si sus dos sentidos son inseparables por estar unidos en un mismo acto?
¿no es absurdo pensar que se quiere la procreación y que se deja abierta la paternidad cuando consciente y responsablemente se está usando el acto genital en unos días agenésicos con el fin de no engendrar, ya por razones plausibles, como con paternidad responsable, ya por motivaciones ilegítimas como con egoísmo humano?
3.- Consecuencias.
3.1. Licitud o ilicitud en los días fecundos o infecundos.‑
3.1.1. Los que dicen que sólo son lícitos los días fecundos.
3.1.1.1. Sólo en los días fecundos: nunca en los infecundos.
Decir que la comunión carnal o unión marital sólo es lícita en los días fecundos no sólo va contra la naturaleza misma de las cosas (en este caso la sexualidad humana) sino contra toda la tradición eclesial, contra los Padres de la Iglesia que defienden unánimemente lo contrario y el pueblo de Dios a través de toda la historia, y es, desde luego, una posición aberrante y absurda, propia de célibes obsesos.
3.1.1.2. lícita en los días infecundos si se usa igualmente en los fecundos.
Decir que la unión genital es ilícita en los días infecundos si se deja de usar en los días fecundos igualmente abierta a la vida, es decir, afirmar que aquéllos que la usan sólo para los días infecundos por el método Ogino u otro método natural, evitando el embarazo, al no usarla nunca en los días fecundos, es tan absurdo como creer que dejar siempre abierta la paternidad en todos los momentos y usándola siempre en todos los días del ciclo femenino se cumple mejor la voluntad de Dios, pues tomamos una postura que pudiera pensarse "providencialista" ("hijos los que Dios quiera") cuando lo que tomamos es una postura cómoda, irresponsable humana y sobrenaturalmente hablando, pues le echamos las culpas y las responsabilidades a Dios de aquellos actos en los que la responsabilidad y la postura de tomar decisiones era nuestra.
Es por tanto una postura anticristiana porque la voluntad de Dios no puede estar en "criar hijos como una coneja" y "fecundar como animales", de los que precisamente nos diferenció en la responsabilidad, al decidir, en nuestros actos a ejecutar.
1.3.- Licitud dirigida y avalada por la razón y la fe.
Los criterios puramente genéticos de la procreación y de la fecundación deben estar dirigidos por la razón y la fe de la misma manera que cualquier otro acto humano, pues como todos ellos es moral o ético según sea nuestra respuesta a la propia naturaleza y por tanto a la voluntad divina.
2.4.- Ni engendrar “sin razones”, ni abstenerse siempre.
No puede ser humanamente responsable engendrar todo lo que la naturaleza de sí en el tiempo, sin más criterio que dejar la paternidad siempre abierta y sea lo que Dios quiera.
Ni tampoco privarse de todo acto carnal en todo tiempo porque al querer ser responsable y vernos urgidos a no aumentar la prole por razones de paternidad responsable, tengamos que tomar una postura totalmente abstencionista. Ello es evidentemente contrario a la naturaleza humana, al matrimonio natural y por tanto al sacramento cristiano.
3.4.- Mantenimiento de la especie: mandato a la especie.
Que el fin del acto en la especie sea el mantenimiento de la misma especie, no quiere decir que, en el individuo y en todo los individuos en todos y en cada unos de sus actos genitales, sea ese fin de mantenimiento de la especie el único fin del acto, y si ese no se da, fuera un acto contra natura, porque entonces tendríamos que colegir que el uso matrimonial sería ilícito en toda pareja que se supiera siempre y totalmente infecunda por esterilidad irreversible, e igualmente sería ilícito en los días agenésicos o infecundos.
3.4.1.- Si todos lo evitaran.
Si todos los individuos siempre y en todos sus actos evitaran los días fecundos, la humanidad como tal no estaría cumpliendo en mandato natural de la procreación ni el divino del Génesis de "creced y multiplicaos".
El mandato a Adán como padre del género humano, y no como individuo particular, hace a la especie "responsable" de la conservación de la misma, sin que sea un mandato a todos y a cada uno de los individuos. No dice Dios, "crece y multiplícate", sino "creced y multiplicaos", tú y tus descendientes.
3.4.2.- Virginidad y matrimonio (véase "Castidad virginal y castidad conyugal: la llamada universal a la santidad" del autor)
Pero de ahí no se puede colegir que todo acto carnal tenga que ser en la intencionalidad siempre procreativo, pues hasta en este contexto carecería de sentido la virginidad, ya que no sería lícita al existir el mandato a la especie de "crecer y multiplicarse", mandato que no es extensible evidentemente a todos y cada uno de los individuos en todas y cada una de las circunstancias de sus vidas.
Y sería hasta ridículo pensar que el hombre, ser racional y libre, va a tener sentido procreativo, en un acto que positivamente sabe infecundo por ser efectuado en días infecundos, pues equivaldría a reírse o burlarse de sí mismo y desde luego de Dios.
Luz purísima nos dan sobre este tema, la virginidad mesiánica de Jesús y la teológica (Dios único Padre del Unigénito) de María.
3.5. Justificación del acto carnal en los día infecundos, por la moral tradicional: no por el amor.
III.- Licitud por el amor.-
1.0. introducción.
4.0.1. la superación del amor a nosotros mismos = al prójimo.
El mandamiento antiguo dado por Moisés obligaba a amar al prójimo como a nosotros mismos: esta era su medida y hasta ella había que llegar. Superaba en un grado la ley del Talión, que parecía basada en un concepto de "justicia brutal": "ojo por ojo, y diente por diente"
4.0.2. la ley evangélica: el mayor amor, dar la vida por el amigo.
Pero en el mensaje evangélico se supera de nuevo la medida del amor: ya no es igual a sí mismo, sino que traspasa nuestra propia medida y se iguala a la medida de Dios: "Amaos los unos a los otros como YO os he amado". Y "la medida del amor, es amar sin medida".(San Agustín) "Me amó y se entregó por mí: hasta la muerte y muerte de cruz".
Ya hemos llegado a la medida del amor cristiano, ya hemos llegado con Jesús a la plenitud de los tiempos, ya el amor es AMOR.
"PORQUE NADIE TIENE MAYOR AMOR QUE EL QUE DA LA VIDA POR SUS AMIGOS": ya podemos amar con el mismo corazón de Dios.
4.0.3. el amor a Dios y al prójimo.
Pero Dios como dice San Juan, no quiere ser amado directamente, en un acto frío y teologal, sino a través de sus criaturas.
Es el amor a sus criaturas, y por tanto a la mujer o al marido, en el amor conyugal, la medida del amor a Dios, y si no, somos "unos mentirosos"; así de sencillo, así de humano, así de divino.
Así Dios se hace tu hermano: "lo que hiciereis al más pequeño de mis hermanos a Mí me lo habéis hecho".
Así siempre eres comunidad, iglesia, pueblo de Dios, Cuerpo Místico de Cristo, comunión de los santos, vasos comunicante de la Sangre redentora del Salvador.
4.0.4. el amor directo a Dios y el amor a Dios en sus criaturas: teología del amor.
Y a Dios entonces, ¿no se le puede amar directamente?
Pues claro que sí: como que es el objeto del primer mandamiento: "con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu espíritu". El Dios cristiano es un Dios "personal", "uno y trino" y son las personas el objeto único y directo del amor. Dios es suprema persona y el objeto o fin supremo de nuestro amor.
Lo que aquí se defiende es que sin amor a tu hermano ese amor al Dios personal cristiano es falso, vacío y huero, porque El es el autor de todas las criaturas, y a todas las ama y las conserva con su amor en la existencia.
Como podríamos negar la fusión mística del amor entre Dios y el hombre: pero en ese amor, porque todas las criaturas están en Dios, está presente nuestro amor a todas las criaturas.
En este sentido Dios también es mi prójimo.
4.1. sin amor se prostituye la voluntad creadora de Dios.
Ni siquiera el deseo de cumplir el mandato divino de "creced y multiplicaos", justificaría el acto genital "sin amor al otro", (parecería con amor a Dios) pues, "como puedes amar a Dios a quien no ves, si no amas a tu hermano a quien ves: eres un mentiroso" (San Juan) ¿y quién más "hermano" ("prójimo" = "próximo") que la propia pareja en el momento de unión más íntima?
Repetiremos el párrafo anterior:
En otras palabras, es la intencionalidad humana la que le da el último sentido de moralidad al acto genital, es principalmente la intencionalidad unitiva, pues la puramente procreativa en sí sólo y por sí, (per se) sin la unitiva de comunicación de la pareja de amor y unidad, sería también ilícita, al estar "usando" al otro de la misma manera que a una probeta de fecundación artificial, sólo para la procreación, o como una máquina que produce un nuevo ser, pero sin la "consideración de persona" del ser en que se engendra, o del ser que engendra.
¿Sería lícito este acto matrimonial en que un esposo usa al otro exclusivamente para procrear porque quiere perpetuarse en el hijo, pero desprovisto de todo amor al otro y de toda consideración de persona?
Ni siquiera la justificaría el amor propio o a nosotros mismos, porque la genitalidad es en sí relación, diálogo y comunicación, ida y vuelta del amor cerrándose en el círculo perfecto de la pareja humana: "varón y hembra los creo".
4.2. sólo el amor la justifica.
LA MORAL DEL AMOR. LA TEOLOGIA DEL AMOR.
Pero apliquémosle al acto conyugal la teología del amor, la moral del amor, la medida del amor.
Sólo el amor es benéfico, produce amor, produce unión, produce bien. Ningún acto que vaya dirigido, impulsado o planeado siquiera por el egoísmo, puede producir amor y bien.
Es más, el sentido profundo y humano del acto conyugal se lo da precisamente su sentido unitivo, en cuanto que es acto unitivo, pues es en él, el amor, la comunicación de amor, la expresión de amor y de donación de los esposos, en donde y por donde participa en el amor de Dios, en la paternidad de Dios, y se hace uno con El. Todo acto genital, aunque fuera procreador, no sería participativo de la paternidad de Dios si no fuera comenzado por el amor, continuado por el amor y terminado en el amor.
Cualquier acto genital, aún sin sentido o efecto procreador, dentro del orden de Dios, en los días infecundos, y con sentido unitivo en el amor, participa no sólo del amor sino también de la paternidad de Dios, pues aumenta el sentido de paternidad universal de los esposos, ya a los hijos ya nacidos, ya a los por venir, aunque no sea en ese acto concreto, ya a los hijos de las demás parejas, en cuanto que todo matrimonio tiene una paternidad social dentro de la comunidad humana y cristiana.
La procreación, desde este punto de vista, es pues la corona y la gloria mas hermosa del amor humano, como fruto del amor de los esposos, que siempre es fecundo, o debe serlo en el amor, y que algunas veces por voluntad divina y responsabilidad humana a esa misma voluntad " se hace carne y habita entre nosotros".
Es decir que el fin procreador del acto genital está dirigido siempre a la especie, como mandato obligatorio, pero no en todos y cada unos de los actos de todos y cada uno de los individuos, sino como fruto del amor producido por su fin o acto unitivo, como coronación del amor, amor siempre fecundo en ese acto, pues produce y crea amor en el otro y entre los dos, pero sólo a veces fecundo en el mantenimiento de la especie, cuando viene unido a la voluntad divina en una paternidad responsable.
En otras palabras, Dios como autor del amor conyugal y de su expresión genital, manda que ese acto sea siempre fecundo en el amor, pues es sin sentido si no va movido por un acto unitivo y amoroso de los esposos. Siempre tiene que ser unitivo para que sea humano y cristiano, siempre tiene que ser fecundo en el amor. A veces por voluntad divina y responsabilidad paternal humana, se hace fecundo en la carne y procreador en un nuevo ser.
4.3. el remedio de la concupiscencia en la teología del amor carnal. (amor carnal: amor personal)
(acto genital, puede ser persona (amor) o prostituyente (egoísmo))
El sentido de remedio de la concupiscencia o del deseo, sólo tiene sentido en un contexto profundamente humano del amor interpersonal de la pareja, y es la concupiscencia la que debe teñirse y hacerse amor, o el amor el que se llega a hacer concupiscencia y deseo, para que el acto sea totalmente humano. En otro contexto la concupiscencia se hace egoísmo y el amor se degrada hasta la prostitución de la otra persona que es usada para el provecho propio sin ser tenida en cuenta, y se la rebaja a cosa que me sirve para mi placer, para mi gozo, para mi necesidad de descarga genital.
Es el amor el que eleva el deseo, el placer, la concupiscencia, hasta hacerla humana, comunicativa, y el que hace al erotismo parte integrante del acto conyugal como manifestación del amor pasional por el otro, en un deseo casi incontrolable de darse y recibirle.
De hecho en miles y miles de parejas humanas, cristianas o no, que sabiendo que su acto no iba a tener ningún efecto procreador, sino sólo unitivo, su acto unitivo genital ha producido el bien de la unión, se han sabido más amado el uno por el otro al terminar su unión y durante su misma unión, ha aumentado su cariño, su afecto, su entrega, y su donación. En fin ha sido un acto plenamente humano, inspirado por el amor, mantenido por el amor, bueno, porque con la medida del amor, ha producido amor.
Por tanto, la moral cristiana lo que se debe preguntar no es si se puede o no romper los sentidos procreador y unitivo en los días infecundos, pues YA ESTAN SEPARADOS COMO DOS ACTOS DISTINTOS, ya que se produce uno sin existir el otro, sino si es lícito separar estos dos actos o "sentidos" o "significados" (como le llama el Papa) en los días fecundos.
Es claro que los esposos "mediante el recurso a los períodos de infecundidad, respetan la conexión inseparable de los significados unitivos y procreador de la sexualidad humana" porque en estos períodos ambos sentidos no se dan juntos, pues naturalmente no existe más que uno: el unitivo.
Y tener la paternidad abierta en este momento no puede significar más humanamente hablando que si se produjera la procreación por circunstancias "no controladas," la generación sería recibida con el amor propio de padres responsables, pero no que se busque ni se desee, precisamente porque las circunstancias en que Dios ha permitido que se encuentre la pareja desaconsejan ese embarazo, y así parece ser el deseo de Dios, interpretado bajo la responsabilidad y ver de los esposos.
Aunque el embarazo en estas circunstancias en sí, es prueba del amor y la paternidad de Dios, querido por Dios, y aceptado por los esposos, aunque ellos, en su “interpretación” DE LA VOLUNTAD DE Dios, había llegado a la idea contraria, de no embarazo.
Tener la paternidad abierta puede ser desear al hijo si pudiera responsablemente venir, y dolerse de que no sea así, a veces, y a veces, quizás, no dolerse.
Pero obligar a la pareja a desear el hijo, como paternidad abierta, y desear que este acto fuera generativo, cuando positivamente se han puesto los medios para que no lo sea para adecuarse a la voluntad divina, es rizar el rizo, y desde luego no es ni mandato de la naturaleza humana ni del amor divino a los hombres.
4.4. el placer físico: justificación en el amor a nosotros mismos dentro del contexto de la naturaleza.
(ver mi Estudio sobre “De sensibus”)
El placer físico queda ya justificado, en el sentido bíblico del termino, en el amor a sí mismo o amor propio, puesto que el placer es parte de la felicidad y desde luego parte de la naturaleza humana creada por Dios. El placer es lícito allí donde Dios lo ha puesto, si no desvirtuamos la misma naturaleza del acto. (alimentarse produce placer y es lícito buscar ese placer siempre que se produzca la alimentación como fin normal del acto)
(véase "amor físico" en "el amor fundamento de todo matrimonio")
4.5. la procreación, como corona y culmen.
4.5.1. la paternidad abierta, paternidad responsable.
4.5.2. los hijos queridos por Dios = paternidad responsable.
V.- otras consecuencias
el acto del doble efecto
el mal menor.
el bien mayor.
LA MORAL DEL AMOR EN EL CONFLICTO DE DEBERES O MAL MENOR.
Su aplicación a la defensa propia y defensa de la vida.
matar es pecado siempre.
con mayor razón a la sexualidad, que es antes que se produzca la vida.
su aplicación a la propia mutilación de un miembro para salvar el conjunto del cuerpo y la vida.
con mayor razón a bienes mayores como la estabilidad matrimonial,
la estabilidad psicológica, el bien de los hijos ya nacidos etc.
Si el hombre puede manipular su "integridad física" en bien de un bien mayor, aún sufriendo un mal menor, ¿porqué no puede manipular o controlar la generación con medios médicos "responsablemente" para un bien mayor como es sin duda el amor conyugal, primera obligación de mantener por toda pareja puesto que de ese mantenimiento de la unión y el amor nacen todas las demás obligaciones?
el amor conyugal centro de la vida matrimonial y FAMILIAR.
Es en el seno del amor conyugal, "crear hogar", donde deben venir los hijos al mundo, y el amor de los padres es precisamente ese "hogar" o lugar donde arde el fuego de amor. Por eso es sin duda el primer mandato y obligación de los esposos. Y desde él, se han de juzgar tantos sus relaciones matrimoniales o conyugales, como sus responsabilidades paternales y su paternidad responsable.
Por pasiva: el amor de los padres, la mayor felicidad de los hijos.
Amaos profundamente y vuestros hijos serán felices.
¿no pueden darse caso en que sean incompatibles la paternidad responsable con la necesidad de evitar un nuevo embarazo y el mantenimiento del amor, bien por uno o por los dos cónyuges?
caso del marino que vuelve solo cada seis meses.
caso del hombres descreído y la mujer creyente, a viceversa para evitar el abandono.
caso de el matrimonio para el que "planear" el amor sea tan
desequilibrador como para crear desavenencias psicológicas.
"falta de naturalidad o de espontaneidad."
¿no es acaso el recurrir a los métodos naturales, días agenésicos, un planteamiento falto de naturalidad, espontaneidad y demasiado calculador, al menos en algunas parejas y en algunas circunstancias?
en todos los casos el recurso a la abstención en los días
fecundos, rompiendo el deseo, la necesidad, el amor hecho anhelo del otro, la disponibilidad y la necesidad de entrega del otro, aquí y ahora, es lícito y hasta bueno?
¿ Y en parejas que se ven, por necesidades de sus vidas, poco o casi nunca en días infecundos?
PRIMACIA MORAL DEL SENTIDO UNITIVO EN EL ACTO MATRIMONIAL
Y esta primacía además de venir avalada por la naturaleza misma de las cosas, ‑ el hombre esta hecho para amar, pues es "semejante a Dios",‑ viene amparada por el relato bíblico:
"Y vio Dios que el hombre estaba SOLO. Hagámosle una AYUDA ADECUADA". Y creo la mujer. "Varón y hembra los creo".
El motivo de la creación de la mujer es darle, crearle,"una ayuda adecuada", una compañía, que se convierte socialmente en una "ayuda mutua", que cubre al hombre entero, como género humano, hombre y mujer, recíprocamente, psicológicamente, sociológicamente, relacionalmente, socialmente, carnalmente,....
Vuelvo a repetir que la creación del hombre es primera en el tiempo, no en el amor. Por tanto todo es recíproco y mutuo, del hombre a la mujer, de la mujer al hombre.
No dice Dios, "el hombre no puede procrear solo, hagámosle una mujer, como los demás seres de la creación", no.
Dice: está solo. No tiene objeto relacional de amor. No tiene a quien amar, que es la mayor soledad posible, puesto que hecho a semejanza de Dios, (amor personal y trinitario) carecía de "amor semejante", de un amor a su medida, de "ayuda adecuada".
"Y Dios creo al hombre a imagen suya: a imagen de Dios le creó. macho y hembra los creó."
En Dios no hay macho y hembra; la semejanza está en tener objeto "semejante en el ser" para amar: Dios ama a Dios; el hombre ama a la mujer, semejante a él, la ayuda, pues, adecuada que no le había podido encontrar en el resto de las criaturas. (Gen 2,20), desemejantes con el hombre.
Y añade el Señor, refrendando el Génesis: "Por eso, ‑porque los creo macho y hembra para el amor, ‑ dejara el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, ‑Y POR AMOR,‑ serán los dos,( en semejanza a Dios, que es un solo Dios, uno en el amor,) una misma carne, una misma carne en el amor.
Y esta misma carne tiene su expresión física plena en la unión carnal genital, cuando es expresión plena del amor de la pareja, y por tanto al serlo de la semejanza a Dios, del amor mismo de Dios.
No dice que dejara a su padre y a su madre y se unirá a su mujer "para fundar una familia o para tener hijos y procrear", no. El mandato procreador, de mantener el amor creativo de la pareja a través de los tiempos en las generaciones futuras, viene después, como nuevo mandato de amor, pero no en el mismo mandato de la unión y el amor.
Lo que Dios ha unido, incluso físicamente, no lo separe el hombre. Y Dios ha unido la carne con la carne en una sola carne, para que sea sacramento de su amor a los hombres, de Cristo a su Iglesia: signo sagrado por tanto de amor, entrega y unidad.
Dios se hace uno con nosotros, en Cristo Jesús. El hombre se hace uno con Dios, como signo sagrado de su amor, en la unión carnal, una ola carne, hecha en el amor.
No separe pues el hombre, ni el teólogo, ni el moralista, ni el Papa, ni nadie, esta unión de la carne en el amor, como signo del amor de Dios, signo unitivo, significado unitivo, acto unitivo, con sentido propio y primero de amor, y solo de amor.
Y así como el amor de Dios es difusivo "per se" , y se hace creador, así de las entrañas misma de la unión nace la procreación humana, como fruto y corona, como efecto natural y lógico.
Pero este mandato de la procreación viene después en el tiempo, como después en el tiempo viene en el Génesis.
Después de crearlos "macho y hembra" para el amor, ‑a su semejanza, (Gen 1,28) "los bendijo Dios diciéndoles: Creced y multiplicaos, y llenad la tierra y sometedla" "Y vio Dios todo cuanto había hecho, y lo encontró muy bien".
Y así el "creced y multiplicaos" para henchir la tierra y dominarla, es mandato a Adán y Eva, como padres del género humano, y no como individuos particulares, aunque en ellos por ser únicos posibles engendradores de la especie, ambas obligaciones se unen y superponen, como dos que se hacen una, pues si no procreaban la humanidad hubiera desaparecido.
Pero esta procreación es como una nueva consecuencia de esa
"ayuda mutua", que los creo hembra y varón.
Este relato justifica plenamente el casamiento de los estériles y su unión carnal como "ayuda mutua" para ser unas solo carne, igualmente signo del amor de Dios, que si fueran fecundos.
Incluso la impotencia, pues se pudría hablar de "la ayuda mutua" en que la unión en la carne, "se hace en el espíritu y el deseo" de la entrega, mutilada en el dolor de la impotencia, siempre que sea conocida y aceptada por justicia por ambas partes.
Y si no, como podríamos justificar las dispensas de casamientos e hombres o mujeres impotentes o mutilados, en que la comunidad de vida y amor, suple y llena la unión física de la carne.
No separe pues el hombre el sentido del acto unitivo del amor en la pareja, porque es el amor de Dios el que lo ha unido, y carente de este sentido, queda vacío y huero, deshumanizado y antinatural, porque se enmarca en el egoísmo y el solo placer personal, que es egoísmo también, y va contra el fin primario del ser humano, que es el amor.
La moral del amor no es la moral "sobre el amor" que tiene por objeto el amor. Es la moral que tiene como fundamento el amor, como medida el amor, como justificación la "cantidad" o "intensidad" de amor que "contiene en si" cada acto humano.
Un acto será bueno si nace del amor, si se hace con amor, si produce amor. Un acto será malo, pecaminoso, si nace del egoísmo (en su mas amplio sentido),si se hace con egoísmo, si produce egoísmo, en mi o en los demás.
Y la objetividad del acto en si en cuanto a su fin propio: un acto no puede ser hecho con amor ni nacer del amor si "conscientemente" se hace contra la propia naturaleza de él, a no ser como mal menor, por un bien mayor. Es la conciencia, en moral tradicional, como normal última de la moralidad del acto, que si es errónea, e invencible, es obligatoria, porque es "sentida como bien o amor".
Igual razonamiento podríamos hacer con la voluntad de Dios: todo lo "sentido" como voluntad de Dios, con conciencia cierta y errónea invencibles es voluntad de Dios.
No de otra manera se puede entender el mandato de Dios a
Abrahán de sacrificar a su hijo, que evidentemente como prueba podría ser entendido por Abrahán, como voluntad de Dios, pero no como recto, "porque Dios no puede querer jamás la muerte violenta del hombre ni mandarla, aunque sea dueño supremo de la vida, porque es algo que no puede nacer del amor, y Dios es amor.
CONSECUENCIAS
no hay ni puede haber fecundación luego no es ni puede ser un acto procreador por voluntad divina, y por tanto no tiene ni puede tener sentido procreador, para la pareja humana o iría contra la voluntad divina.
Estudio del acto conyugal desde el punto de vista fin y un fin
preconcebidos defigurante de la propia realidad. Son dos fines: procreador y unitivo. o son dos actos procreador y unitivo.
o son dos concesiones del acto genital y de la sexualidad: esta ya dicha uno o dos acto o se refiere el Papa a esta = suya y si píldora.
también la tierra era plana hasta que se conoció su redondez. igual sexualidad y genitalidad humana: se creyó siempre una , porque no se conocían las leyes de generación.
Sexualidad y genitalidad igual a evolución.‑ hasta que se conocen sus leyes y sexualidad y genitalidad no es igual a procreación; a unidad por un lado. a evolución por otro.
Fundir y confundir la visión genital de la sexualidad con la procreadora era lógico en una visión científicamente incompleta de la sexualidad. Se carecía casi de sentido unitivo o sin casi, pues no se había descubierto su significado profundo al quedar oculto por la prepotencia teológica de la procreación, y este se experimentaba y se practicaba inconcientemente por la pareja que de hecho así se expresaban su amor, desde que el mundo es mundo, y al unirse se expresaban su cariño y su ternura, pero "científicamente, teológicamente, psicológicamente hablando con sicología como ciencia casi no se conocía su sentido ni se le daba importancia. se decías e quieren, pero se acuestan por "deseo" o concupiscencia y no se veía el amor.
No podía verse la sexualidad de otro modo. Esta visión inmersa en su tiempo, no quiere decir que fuera totalmente falsa. era incompleta. igual se creyó también que la tierra era plana hasta que se comprobó su redondez porque su visión geográfica era incompleta, y en pequeñas porciones la tierra es casi plana. de
hecho plana.
Como puede haber creado Dios un acto genital para la evolución en los días infecundos si es El mismo autor de la naturaleza quien le quita NATURALMENTE el poder procreador al mismo acto?
QUE SENTIDO PUES SI ES LICITA LA UNION? El unitivo. Y en los días fecundo también el unitivo. luego ese es su FIN. la procreación su consecuencia.
fines antiguos uno la procreación primario
otro secundario el remedio de la concupiscencia. ¿dónde está aquí el amor? no es falso pues sino incompleto.
ANALISIS DE LOS FINES:
El único fin que justifica la sexualidad es el amor como a cualquier otro acto humano. siempre el acto por amor.
la evolución como consecuencia o fruto en los días fecundos y "así se cumple el mandato divino no buscándola como fin directo sino como consecuencia no como causa del amor sino como efecto de ese mismo amor.
Y el amor al nuevo ser pasa por el amor al otro ser: el cónyuge.
tozudez teológicas
Diferencias entre los instintos
el de conservación individuo: procede del amor a si mismo. termina
en si mismo.
el de conservación de la especie: procede de si mismo y de si sale y va al otro, por amor al otro: su termino es el otro, está en el otro y tan profundo que a veces es otro tercero fruto del amor de los dos.
Y si yo solamente oro y hago actos interiores d amor donde esta mi prójimo.
Mi prójimo es Dios pero mi acto no es unitario, mío solo, sino comunitario, de los hombres (los demás el cuerpo místico de cristo le ama a través mío) y comunitario es el objeto porque
Dios (Cristo) (Teilard de Charden) es el resumen de toda la creación y amándole a El también amamos a todas las criaturas que en el son, en esencia presencia y potencia.
Dios no es la felicidad Dios es amor y como consecuencia del amor es la felicidad que esta solo en el amor. Aunque en Dios ser perfecto e inmutable, sin causa ni efecto, son amor y felicidad una misma cosa, como lo son santidad y justicia, Es en nuestro "medio" temporal cuando la felicidad es consecuencia del amor, del fin o la finalidad cumplida del hombre: amar y como consecuencia inevitable de amar de ser amor, se produce en el ser la felicidad, el "estado" de ser feliz, o de felicidad que es algo así como el estado de estar sano o bueno, o fuerte, algo que es estable y permanente (mientras no se pierde, no como acto sino como cualidad adquirida estable, es como "sentirse bien".
El privilegio Paulino y la indisolubilidad del matrimonio.
"Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre".
O se admite esta premisa del mismo Cristo, SOLO para el Sacramento cristiano del Matrimonio, y no para el matrimonio NATURAL, o unión de las parejas sin fe, o anteriores a Cristo, o el privilegio Paulino tendría como consecuencia que todo matrimonio natural es SIEMPRE rompible, porque DIOS no lo ha UNIDO. Es decir habría que admitir el divorcio en todo matrimonio natural como válido. Y sólo el sacramento sería indisoluble, mientras que todo matrimonio natural, aun civil, de todo hombre sin fe, sería rompible, aún sin el acto de que uno de los dos empezara a tener fe.
De hecho la Iglesia considera como soltero a todo hombre o mujer que no haya recibido el sacramento, en cuanto a recibirlo, incluso con otra persona distinta a la que "naturalmente" estuviera unido el que se convierte y luego se casa.
Pero no es este el contexto Paulino:
parece que Pablo a quién da libertad de casarse con otro/a, es a la persona "casada naturalmente", y que al convertirse, TIENE DIFICULTAD, por la actitud de su propio cónyuge, a PRACTICAR LA FE Y SALVARSE. Y este BIEN superior de salvarse, JUSTIFICA "el divorcio civil" del neófito, e incluso sus nuevas nupcias, porque su permanencia en el nuevo celibato, por razón de la concupiscencia, ("más vale casarse que abrazarse") le podrían traer de nuevo la condenación.
La salvación, el bien supremo de la fe en Cristo y su seguimiento, justifica primero el divorcio civil y luego las nuevas nupcias, sin la muerte del cónyuge anterior a la fe.
Pero por todos los contextos de Cristo y Pablo, parece que no solo es indisoluble el matrimonio sacramental, sino el mismo matrimonio natural: así parece que lo exige también la justicia con la prole, y el empeño de la Iglesia SIEMPRE porque no se apruebe una ley del divorcio, que sería absurda, si el matrimonio natural fuera disoluble.
Y si el bien de la fe y la salvación es tan fuerte, que admite esta excepción a la ley de la indisolubilidad, por otra razón, mi razón no alcanza a comprender sino a Pablo, ¿cómo el bien del amor de los cónyuge, el bien del hogar,(= amor de los padres,) de los hijos, NO puede admitir, en casos REAL de peligrar la unión y estabilidad de la pareja el uso del los medios artificiales, cuando el recurso a los naturales es responsablemente insuficiente e ineficaz?
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